Los fiscales Martín Torres y Andrés Marchi, junto con los abogados querellantes, Federico Lombardi y Agustín, solicitaron que uno de los imputados del caso, Walter “Pipi” Borda (35), sea condenado a 20 años de prisión efectiva. 

 

Además solicitan se lo declare reincidente ya que sobre el mismo pesa una causa por venta al menudeo de estupefacientes resuelta en el Tribunal Oral Federal.

El pedido se dio en el marco de una audiencia de alegatos de clausura que tuvo lugar en la Sala I del subsuelo de tribunales y que contó con el rechazo de la defensa de Borda, a cargo de Héctor Tallarico, que pidió la absolución para su asistido.

Los pedidos fueron formalizados ante el tribunal que estuvo al frente del debate -que fue presidido por el juez José Luis García Troiano- y que este próximo viernes dará a conocer el veredicto del caso a partir de las 11.

Hecho y autores confirmados

Durante los alegatos de cierre del juicio, tanto los fiscales Marchi y Torres afirmaron que a lo largo del debate se acreditó que Borda y el otro coimputado que tiene la causa -José Eduardo Giménez- y que actualmente afronta el proceso penal en la Justicia de menores, estuvieron juntos el día del hecho en que Brondino fue asaltada.

Para confirmar ello, los funcionarios de la Unidad Especial de Homicidios, valoraron el testimonio de dos testigos que presenciaron el arrebato y que si bien no pudieron reconocer a los motochorros “permitieron reconstruir lo sucedido” a través de datos aportados como ejemplo: color de la moto y fisonomía de quien intentó robarle un bolso a la víctima y provocó que caiga y golpee su cabeza contra el pavimento.

Por otro lado, apuntaron al testimonio del testigo, que en un momento de la investigación fue de identidad reservada, y lo calificaron como fundamental. “Ha relatado con contundencia como el imputado se auto incriminó”, dijo Marchi en torno al testigo que aseguró haber escuchado al otro coimputado de la causa cuando se autoincriminó.

Los fiscales le dedicaron buena parte del alegato al padre del imputado, Julio Oscar Borda, quien el 6 de junio del 2016, llamó a la central del 911 y confesó que su hijo estaba involucrado con el crimen de Brondino. Aquella llamada fue reproducida durante el debate y la misma fue escuchada por el propio Borda (padre). “La voz del audio como la registrada en la audiencia fueron idénticos”, dijo Marchi.

Finalmente, Torres habló sobre la “coartada” que intentó realizar el imputado cuando en la indagatoria dijo haber estado detenido el día del hecho. Sin embargo, a lo largo del juicio se comprobó que nunca estuvo privado de su libertad durante ese día. “No surge ningún dato objetivo que acredite que Borda estuvo detenido”, dijo el fiscal.

Los indicios de la defensa

Desde la otra vereda, el abogado de Borda, que durante el juicio no presentó ninguna prueba para refutar los cargos de la querella y Fiscalía, habló de que solo existen “indicios” y ninguna “prueba directa” que vinculo a su defendido con el crimen en cuestión.

En esa línea, criticó que no hayan declarado más personas vinculadas al testigo de identidad reservada que el día martes fue contundente cuando declaró e incriminó a Borda y el otro involucrado -Giménez- tras sostener que ambos fueron los autores del robo fatal de Brondino, ocurrido en Gorostiaga al 1900 el 28 de abril del 2010.

“No se incorporaron nuevos elementos para traer al debate”, dijo en un tramo del alegato y agregó que la “investigación fue pésima” en estos nueve años. “El derecho penal no ampara a los delincuentes, pero tampoco avala la impunidad”, concluyó Tallarico quien solicitó que Borda sea absuelto.