La directora de la institución afirma que los agentes de inspección están expuestos a una mayor irritabilidad social.

Continúan los casos de agresiones y amenazas a inspectores de tránsito en la ciudad. Golpes, rayaduras de autos, reacciones violentas e insultos son moneda corriente para quienes trabajan en la calle.

La muerte del integrante del Comando Radioeléctrico, Marcos Di Fazio, a partir de que un conductor lo chocó al querer escapar de un control, volvió a poner en escena las situaciones de riesgo a las que están expuestos los inspectores.

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“Hay un doble discurso sobre la importancia de las tareas de control. Por un lado hay mucha demanda social de fiscalización, pero cuando las mismas personas son sujeto de controles, esos controles parecen incómodos. Y, sea por la época del año o por la cuestión social o económica que atraviesa el país, se nota claramente en la calle una mayor irritabilidad y una mayor resistencia a las tareas de los inspectores”, señala aunque aclara que la muerte del policía de 39 años “es un hecho aberrante, sin lógica”, señala la directora de la Guardia Urbana Municipal, Fabiana Bergia, en declaraciones a La Capital.

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Si bien se considera que las agresiones son menos en comparación a la cantidad de controles que se realizan, las situaciones se tensan cada vez más. “Nos afectan mucho las muertes de compañeros, aunque trabajemos en dependencias diferentes tenemos todos un objetivo común” afirmó. “Ese objetivo es evitar estas muertes” afirmó.