kily Gonzalez

“Dejás de jugar joven y te preguntás: ‘¿qué hago ahora?’. Y va más allá de lo económico: podés tener nivel de vida, pero también necesitás estar pleno, feliz, tener ilusión por algo. A mí se me había ido todo”, afirmó Cristian González. El Kily la pasó mal cuando se retiró en 2011, sin lugar en Rosario Central, y logró salir a flote apoyado en su familia.

“Fueron años difíciles, negros. Tenía la barba de un náufrago, muchos días no quería ni salir del cuarto. Me dormía a las 4 de la mañana, me despertaba al mediodía siguiente. Un desastre. Dejé de jugar y automáticamente empecé a abandonarme, a castigarme de alguna manera”, afirmó en una entrevista con La Nación.

El drama del Kily González tras retirarse: ‘Pude haber hecho cualquier cosa’
“Llegó un momento que yo estaba enojado con el mundo y me la agarraba con los que estaban a mi lado. Primero, estaba enojado conmigo, y después cruzado con todo el resto. Llegué a odiar el fútbol. No miraba fútbol, estuve entre dos y tres años sin ir a la cancha de Central (…). Fue muy difícil, hubo días que pude haber salido para cualquier lado, pude haber hecho cualquier cosa”, explicó.

El ex mediocampista, de 45 años, debutó en el Canalla y luego pasó por Boca, Zaragoza, Valencia, Inter y San Lorenzo. Jugó la Copa del Mundo de Corea/Japón 2002 con la Selección Argentina y ganó la medalla dorada olímpica en Atenas 2004.