La esposa de un ex trabajador despedido de la fábrica militar Fanazul pasó varias horas presa por haber insultado al presidente en un acto. “Solamente gritó, volcó su angustia como todo ciudadano que la está pasando mal”, dijo una vecina que salió en su defensa.

Luego de estar varias horas detenida e incomunicada, liberaron a Fernanda Marsciano, una vecina de Azul y esposa de uno de los trabajadores despedidos de la fábrica militar Fanazul. Marsciano insultó al presidente Mauricio Macri por la pérdida de los puestos de trabajo, mientras el jefe de Estado recorría el Hospital de Niños de Azul con la gobernadora Vidal. “Nos dejaste sin trabajo, sos un hijo de puta”, dijo el viernes al mediodía.

“Solamente gritó, volcó su angustia como todo ciudadano que la está pasando mal”, explicó una vecina de Azul a medios locales. En un video que circuló en redes sociales se escucha que Marsciano grita: “Queremos trabajar, necesitamos fuentes de trabajo”. En ningún momento intentó pasar por encima de las vallas o generar algún disturbio, explicaron distintos azuleños.

Por estos hechos, Marsciano tiene abierta una causa contravencional por disturbio en la vía pública. En las próximas semanas, el juez correccional Aníbal Álvarez deberá decidir si la absuelve o avanza con la investigación por un posible delito por los agravios ante la visita oficial. Según el artículo 74 de la ley 8031 podría ser recibir una multa de “entre el 30 y 40 por ciento del haber mensual del Agente de Seguridad (Agrupamiento Comando) de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y/o arresto de dos (2) a treinta (30) días”.

“En ningún momento quiso acercarse o cometer otra cosa, solamente gritó y volcó su angustia, como todo ciudadano que la está pasando mal y dice lo que le pasa. Gritó lo que sentía y por lo visto está mal”, dijeron a Radio Azul distintos allegados a Marsciano.

Relato

Según el relato de distintos vecinos a este diario, la acusada volvía de “hacer las compras” cuando se encontró con un gran operativo de seguridad, y un minúsculo grupo de simpatizantes, que custodiaban a Macri y Vidal en su visita electoral al Hospital de Niños. En su casa estaba su hija de dos años mientras su marido trabajaba en una farmacia, trabajo que consiguió luego de haber sido despedido. Antes de que la llevaran a la comisaría les explicó a los policías que la menor no podía quedarse sola. No les importó. Al rato, una vecina entró a la casa y se hizo cargo. “La agarraron tan fuerte que le dejaron los brazos llenos de moretones” revelaron a Página 12 allegados de la acusada.

“Es una actitud absolutamente provocativa del Gobierno nacional, provincial y local, que vienen a esta ciudad después de cerrar Fanazul y dejar a 200 familias sin trabajo. Encima detienen a Fernanda ante su desesperación”, opinó Vanina Zurita, secretaria general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), ante la consulta de este medio. “Esta gestión muestra constantemente el desprecio que tienen por la clase trabajadora. Son unos cínicos”, agregó.

Judicialización de manifestaciones

Este no es el primer caso donde se abren causas en la Justicia luego de manifestaciones públicas en contra del Gobierno, o gente cercana. En diciembre del año pasado, Facundo Daelli estuvo preso luego de haber insultado al fiscal Germán Moldes. A los pocos días, el juez federal Ariel Lijo lo procesó por un posible delito de amenaza y lo embargó por 100 mil pesos. Al día de hoy, Daelli no fue sobreseído. Otro caso similar es el de Miguel de Paola, el joven de 22 años que se hizo pasar por un integrante de ISIS y amenazó a Macri a través de Twitter. La jueza federal María Romilda Servini de Cubría lo proceso, con un embargo de 20 mil pesos, por el delito de “intimidación pública agravada” y pasó casi dos meses en prisión.

Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) entiende que la libertad de expresión debe contemplar aquellos dichos que “ofenden, resultan chocantes o perturban”, porque “tales son las exigencias del pluralismo, la tolerancia y apertura mental sin las cuales no existe una sociedad democrática”.