Entre los supuestos milagros que adjudican al dictador español, sus seguidores incluyen la curación de un gato y la consagración de un billete de lotería. Mientras tanto sigue el proceso para exhumar los restos de Franco y retirarlos del Valle de los Caídos.

Luego de haber dilatado y frenado el proyecto de exhumación de los restos de español Francisco Franco del Valle de los Caídos, las organizaciones franquistas van por más: presentaron ante la Conferencia Episcopal española un pedido para que se inicie un proceso de canonización del dictador. Para ello presentaron varios supuestos “milagros”, entre los cuales se incluyeron la sanación de una mujer enferma, la curación de un gato y la consagración de un billete de lotería.

La exótica iniciativa fue lanzada por la presidenta de la asociación franquista Movimiento por España, Pilar Gutiérrez, hija de Joaquín Gutiérrez Cano, ex ministro de Planificación para el Desarrollo durante los últimos años de la dictadura. La mujer se encargó de recolectar 5200 firmas y las presentó ante la curia para que los obispos la eleven al Vaticano.

“Reverendo monseñor –indica un tramo del texto-, deseamos solicitarle en nombre de los 5.241 firmantes de nuestro Manifiesto Católico que presente ante la Santa Sede, junto con los demás obispos de España a quienes dirigimos este ruego, nuestra petición de abrir la causa de beatificación del siervo de Dios y de la Iglesia Francisco Franco Bahamonde”.

La campaña había sido lanzada a finales de 2018, cuando se abrió la polémica por la exhumación de los restos del dictador. Y ante el límite de recolección de firmas, se cerró y fue entregada a la Conferencia Episcopal, que ahora intenta despegarse de esa responsabilidad. “Es una propuesta particular con la que no tenemos que ver” porque “las propuestas de estas causas parten siempre de congregaciones religiosas o de las diócesis”, adujo una fuente del Episcopado citada por el diario español El Periódico.

Entre los fundamentos presentados por los franquistas para la eventual beatificación y posterior canonización de Franco figuran hechos e interpretaciones tan hilarantes como indignantes. Una de ellas destaca “la magnanimidad (del dictador) con sus enemigos, conmutando miles de penas de muerte”. Palabra más, palabra menos, dice que el dictador debería ser santo porque no mató a todos los que quería matar.

A la hora de los testimonios con los que se intentan probar los poderes milagrosos de quien encabezó el mayor régimen criminal en España del siglo pasado, las historias son variadas. Una de ellas refiere a una mujer alavesa que tuvo la curación espontánea de un ganglio enfermo. Su hermana se había encomendado a Franco “con gran fervor, de rodillas, ante su sepulcro” en el Valle de los Caídos, cita El Periódico.

Otro caso remite a la curación de un gato al que se le había roto el rabo, otro más cita el caso de María Luisa Ferro, quien le había rogado a Francisco Franco ganar la lotería porque “no tenía ni para comer”, hasta que efectivamente ganó un billete sorteado. Los casos fueron tomados del libro “Francisco Franco, cristiano ejemplar’, de Manuel Garrido, sacerdote que fue director espiritual del dictador.