Los equipos técnicos de la Municipalidad ya trabajan en el espacio costero que se recuperó para la ciudad. Evalúan el estado de los muelles.

Los técnicos de la Municipalidad están determinando cuáles son los sectores del muelle que ocupó la Zona Franca de Bolivia que deben asegurarse. Esto para poder avanzar con la recuperación del espacio. Fundamentalmente para preservar la estructura del mayor de los galpones que se levantan allí.

Se trata de la franja costera de seis hectáreas que va desde la Estación Fluvial hacia el sur. Y donde la Intendencia planea erigir un mercado vinculado a los productos del río. “Estamos en plena definición del proyecto”, indicó el secretario de Planeamiento de la Municipalidad, Pablo Abalos.

Propuesta del terreno

Los lineamientos de cómo se desarrollará la propuesta en el terreno, que ya es parte del Parque Nacional a la Bandera, avanzan en paralelo a la desocupación de los mismos de todo el material de chatarra y demás elementos que el gobierno boliviano no retiró. El trámite no resulta sencillo. Y ya lleva más de un mes, ya que implica presentaciones administrativas y aduaneras para mover los elementos que estaban en lo que fue hasta hace poco suelo boliviano.

“Ese es todo un trámite legal en el que hay áreas trabajando. Mientras que paralelamente desde Planeamiento trabajamos en el proyecto en sí”, indicó.

Para hacerlo, lo primero es “establecer un diagnóstico”, indicó el funcionario municipal; y para eso, ya se realizaron inspecciones en el terreno con personal técnico e ingenieros no sólo de Planeamiento. Sino también de la Secretaría de Obras Públicas, que también realiza parte de la evaluación vinculada al estado de los muelles. Y a las obras necesarias para que sea “una zona segura”, indicó Abalos.

“A partir de que pudimos ingresar al lugar se identificaron en la parte más vieja del muelle las situaciones más problemáticas, se recorrió el lugar. Y se evaluó el compromiso del borde de los galpones”, añadió.

Qué hacer

Si bien el responsable de Planeamiento consideró que “en general el estado del terreno es bueno”, admitió que “hay zonas problemáticas y sectores donde el muelle está directamente caído”.

Por eso, ante la intención ya manifiesta de la intendenta Mónica Fein de avanzar en un proyecto que contemple la mayor parte del terreno como espacio verde y que sólo recupere uno de los galpones, la idea es preservar el más grande de 2.500 metros cuadrados, Abalos indicó que previamente hay que asegurar el muelle y así también las viejas estructuras portuarias.

“Hay sectores del muelle que son de madera, a simple vista se ven partes caídas al agua, y eso también implica un grado de compromiso en el galpón a preservar, por eso lo primero que debemos hacer es afirmar la barranca para poder preservar el edificio y poder dejar a lo largo de todo el terreno un borde de río seguro”, abundó.

La evaluación de esa obras y la definición de las tareas técnicas es lo que se está llevando adelante y lo que precederá a la demolición del resto de las estructuras, así como también el cierre de los detalles del proyecto general, que incluye pensar el corrimiento del cerco actual y cómo se desarrollará ese espacio verde.

La recuperación

Si bien el espacio viene fue reclamado por la ciudad a través de la Cancillería Argentina durante por lo menos las últimas dos décadas, fueron los vencimientos de los convenios establecidos con Bolivia —al igual que sucedió con Paraguay— lo que permitió avanzar en las negociaciones a través de la Dirección de Coordinación de las Comisiones Binacionales Vinculadas a la Cuenca del Plata.

En los más de 30 años en que funcionó como espacio del gobierno boliviano, el movimiento allí fue muy escaso, ya que apenas se registraron 2 ingresos y un egreso de barcazas, y el último buque que amarró allí lo hizo en 1988.

Ahora, ya en manos del municipio, la idea es avanzar con el mercado de productos de río.