Las personas dentro de la misma categoría de Indice de Masa Corporal (IMC) podrían tener diferencias sustanciales en la cantidad y distribución de la grasa corporal y, por lo tanto, en riesgos de salud variables.

Las funciones biológicas del tejido adiposo dependen de la ubicación, ya que la grasa en la parte superior del cuerpo y en la parte inferior exhiben efectos perjudiciales frente a beneficiosos. Esto sucede en varios procesos metabólicos, incluida la regulación de la glucosa y el almacenamiento de lípidos.

La investigación, realizada por la revista European Heart Journal, especializada en el tema, encontró que las mujeres posmenopáusicas de peso saludable que corren el mayor riesgo de derrame cerebral o enfermedades cardiovasculares tienen más grasa en la región media y menos en las caderas y los muslos.

Es decir que las mujeres con “figura de manzana”, con más grasa en torno al abdomen, tenían tres veces más riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares que aquellas de “figura de pera”, cuya adiposidad se deposita más en torno a las caderas y muslos.

La razón por la cual la grasa en las piernas puede ser más protectora no se entiende bien, pero no causa problemas en otras partes del cuerpo. Los autores del nuevo estudio concluyen que sus hallazgos “destacan la importancia de la distribución de la grasa más allá del IMC en el desarrollo de la enfermedad cardiovascular”.