Las medias reses que cayeron del camión este jueves a la mañana estuvieron en contacto con el piso y demás materiales que las vuelven “peligrosas” para su consumo.

 

Este jueves a la mañana se desfondó un camión que transportaba 20 mil kilos de carne de cerdo en la Ruta 168. La gente se llevó la mercadería que quedó tirada en la banquina y la que seguía en el vehículo. Sin embargo desde la Agencia de Seguridad Alimentaria (ASSAL) recomiendan no consumir el alimento por riesgo de contaminación.

La carne es un alimento que necesita controles para asegurar su calidad y pueda ser consumida sin riesgos. Eduardo Elizalde director de ASSAL explicó que “la carne es un alimento de riesgo”.

Las medias reses de cerdo que cayeron del camión quedaron contaminadas al tomar contacto con el suelo, el pasto y todos los materiales que se pueden encontrar en el lugar. Además, la gente no contaba con medidas de higiene para manipular el producto y transportarlo. En las imágenes se puede ver cómo la llevan en el hombro o en camionetas que no están en condiciones de transportar alimentos.

Aunque al llegar a su casa la gente “lave” la carne y le quite las partes que estuvieron en contacto con el suelo “una vez que el producto está contaminado no resiste lavados o procesamientos posteriores para volverlo seguro una vez que se contaminó”, indicó Elizalde.

Respecto de la cadena de frío y su interrupción, ante las bajas temperaturas no es la principal preocupación aunque al cortarse la refrigeración las bacterias se desarrollan más rápidamente. “Lo peligroso es la contaminación al caerse al piso y tomar contacto con material del camión combustible, aceite, etc.”, señaló.

Las consecuencias para la salud al comer carne en mal estado pueden ser desde leves hasta peligrosas. Como leves problemas digestivos al riesgo que la coma un menor y le provoque el síndrome urémico hemolítico. Por eso la recomendación es “directamente no consumirla”, aseveró.

En cuanto a la carne que quedó en el camión, Elizalde señaló que también debe desecharse mediante un proceso de “desnaturalización” que se realiza en el frigorífico donde se coloca la carne en un equipo que le da presión y temperatura y se inutiliza. “Toda carne que se contamina y pierde la cadena de frío termina en la desnaturalización en el frigorífico”, concluyó.