El único familiar a cargo de los dos ancianos tendrá una reunión con Pami para intentar llegar a una solución definitiva.

Esta semana, más personas tomaron contacto con el diario a través de las redes sociales y por teléfono. Fue para ofrecer alojamiento a los abuelos abandonados por uno de sus hijos. Incluso continúan llegando muestras de solidaridad con los ancianos.

Hilda y Hugo, de 86 y 92 años, fueron abandonados el 5 de junio en un bar de 27 de Febrero y Corrientes. El hijo con quien vivían los llevó allí y no volvió a buscarlos. La noticia se difundió a través de los medios locales y también los nacionales se hicieron eco. La respuesta de los lectores no tardó en llegar. Esos días los mensajes inundaron las redes, y todavía son varias las personas que siguen intentando ayudar.

Una de ellas es Andrea Rodríguez, quien se comunicó desde Santa Fe capital. “Buenas noches, por medio de ustedes quisiera contactarme con esos abuelos. Me gustaría tenerlos en mi casa, y que no los lleven en un geriátrico”, expresó la mujer en el mensaje que mandó a este diario.

Andrea trabaja cuidando personas mayores de noche y le comentó a su marido la posibilidad de hospedar a Hilda y Hugo, luego de que otro de sus hijos, quien los rescató de una comisaría, expresara que no tiene lugar en su casa para que vivan con él.

“Con mi marido no tenemos problemas en tenerlos en nuestra casa, pero se tendrían que mudar a Santa Fe”, explicó. Agregó que, cuando vio la nota en el diario, le dio mucha pena y empezó a pensar en una solución para los ancianos. “No tengo a mis padres, lo último que haría sería dejarlos abandonados o en un geriátrico”, comentó la mujer santafesina.

Andrea y su marido viven en una casa con dos habitaciones, una para ellos y la otra para cuando sus sobrinos se quedan a dormir. Justamente pensaron en acondicionar ese lugar para que puedan acomodarse Hugo e Hilda. “No tendrían que pagar nada, yo me haría cargo del alojamiento y la comida”, expresó la mujer, quien cuidó a su madre hasta los últimos días.

Otra de las ofertas de ayuda provino de la Fundación Todo por Amor. “Soy voluntaria del hogar donde habitan personas en situación de calle”, escribió a este medio una de sus integrantes. “Mañana de 10 a 13 me encuentran en la oficina. ¡Los espero con los brazos abiertos!”, manifestó.

También llegó una oferta de Susana, que es de Ricardone y con su marido vio la noticia por televisión. “Nos pusimos a llorar los dos porque los padres hacen mucho por los hijos y nos dio mucha lástima la situación de estos abuelos”, recordó. Ellos tenían un departamento pequeño desocupado en esa ciudad y pensaron en dárselo a los abuelos. Pero, a casi un mes de la noticia, tuvieron que alquilarlo. “Si aún no encontraron un lugar, que se contacten con nosotros”, pidió la mujer.

“Tenemos más de 40 años cada uno y dos hijos, uno terminando la escuela y otro en la universidad, y podríamos cuidarlos. Pero no sé cómo haríamos si alguno se enfermara porque para cuidarlos en un hospital deberían estar acompañados por un familiar”, dudó la mujer.

A su vez, desde el Hogar Español también ofrecieron albergar a los abuelos por un tiempo hasta que Pami resuelva la situación.

Las muestras de solidaridad son incesantes, pero Raúl González, el hijo que albergó a sus padres luego de que su hermano los dejara abandonados, requiere una solución permanente.

Ayer debería haber mantenido una reunión con personal de Pami que se comunicó con él, pero un estado gripal le impidió asistir. Sin embargo, el hombre se mostró esperanzado en que pronto pueda hallar un ámbito para sus padres.

Mientras tanto, Hilda y Hugo se encuentran en buen estado de salud, y están viviendo en la casa de su segundo hijo junto con alguno de sus nietos porque otros se mudaron para dejarles espacio.

Los dos abuelos cobran su jubilación, pero aun así no pueden pagar un alquiler además de los alimentos y los remedios que necesitan.