La ONG Madres que Plantan recurrirá a la instancia máxima para que el tratamiento sea garantizado. 

“No sabemos si reír o llorar”. Las Madres que se plantan, un grupo de mujeres que fabrican aceite de cannabis para el tratamiento médico de sus hijos, no ocultan su indignación. Esto tras el fallo judicial que frenó el amparo que las había habilitado a autocultivar cannabis y fabricar el aceite que mejora el estado de sus hijos enfermos. Lejos de rendirse, recurrirán a la Corte Suprema de la Nación para que convalide lo logrado.

Este lunes la ONG llevó adelante una conferencia de prensa en el Distrito 7. Acompañadas de las abogadas de Ciudad Futura Jésica Pellegrini –también concejala–, Gabriela Durruty, la concejala Caren Tepp y el diputado Carlos del Frade, las madres se reafirmaron en su lucha.

“Vamos a ir a la Corte Suprema de la Nación para que convalide el fallo de primera instancia de la doctora Aramberri. Que es el que garantiza el tratamiento adecuado entre las madres, la Facultad de Bioquímica y las organizaciones profesionales” confirmó la letrada. Y agregó: “El fallo de la Cámara es claramente inconstitucional porque retrocede en las garantías ya consagradas en primera instancia”.

Rechazo al fallo

Las mamás expresaron su rechazo al fallo judicial de la Sala A de la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario, integrada por los jueces Fernando Lorenzo Barbará, Aníbal Pineda, y Elida Isabel Vidal, que revocó la medida cautelar que autorizaba a ocho mujeres rosarinas a realizar autocultivo de marihuana para la elaboración de aceite de cannabis, una medicina que ayuda a sus hijos a sobrellevar distintas patologías complejas.

“Que ellos decidan sobre la salud de nuestros hijos, que les demos una aceite estándar que no sabemos si les va a hacer bien es volver a empezar”, manifestó una de las mujeres. “Podemos cultivar porque el fallo nos deja cultivar pero no hacer el aceite para nuestros hijos, no sabemos si reírnos o ponernos a llorar. Puedo tener cien plantas pero para qué las quiero”, objetó otra madre. “Pedimos un amparo medicinal y nos salieron con un amparo recreativo. A los que quieren plantar los meten presos y nosotras que queremos hacer aceite nos dejan plantar para uso personal. Es una tomada de pelo”; añadió otra en el mismo sentido.