Tiene 85 años y estaba con prisión domiciliaria bajo la sospecha de haber facilitado esa acción. El caso conmocionó a barrio Cura.

El juez de Segunda Instancia, Javier Beltramone, dictó ayer la libertad para el padre del hombre acusado de mantener cautiva a su pareja por espacio de 20 años en su vivienda de barrio Cura. Para el magistrado, la conducta del progenitor del acusado fue “atípica”, no así la de su hijo, cuya imputación fue confirmada bajo el delito de “privación ilegítima de la libertad agravada”, por lo que continuará con prisión preventiva por un plazo de 60 días mientras avanza la investigación.

La fiscal de la oficina de Violencia de Género, Luciana Valarella, que investiga el caso, había imputado a R. R., de 85 años, como partícipe necesario de la privación ilegítima que cometió su hijo, O. R., a lo largo de 20 años en su vivienda de Santiago al 3500.

Pese a la resolución de primera instancia, en la que R. R. había sido imputado por complicidad, Beltramone consideró que la conducta del octogenario fue “atípica” y, por lo tanto, dispuso su liberación.

El pasado 31 de mayo, Valarella imputó a O. R. por haber retenido a una mujer de 43 años, con quien mantenía una relación de pareja, en contra de su voluntad y ejerciendo violencia contra ella durante un periodo prolongado de tiempo de aproximadamente 22 años.

Esta situación salió a la luz luego de que la víctima aprovechó un descuido del acusado y logró escapar el pasado 8 de mayo. Ni bien ganó la calle, la mujer fue de inmediato a la seccional más cercana y denunció lo sucedido.

Una vez que fue capturado, el juez de Primera Instancia, Héctor Nuñez Cartelle, aceptó la calificación presentada por la Fiscalía y dictó prisión preventiva efectiva por el plazo de 60 días.

A los pocos días cayó apresado su padre, identificado como R. R, acusado por el delito de privación ilegítima de la libertad agravada en concurso ideal con reducción a la servidumbre en calidad de partícipe necesario. Por tal motivo, la Justicia le había dictado la prisión preventiva por 60 días bajo el régimen domiciliario.

En el barrio

Cuando el caso salió a la luz, en la cuadra de Santiago al 3500 donde la mujer estuvo cautiva más de dos décadas, no hubo sorpresa. Los vecinos sabían que “algo pasaba” en la casa situada a mitad de la calle. Incluso hubo quienes señalaron que fueron públicos los gritos, las discusiones y hasta algún golpe en la vereda, siempre por parte del hombre hacia la mujer que en el barrio era conocida como Lucía, el nombre que le obligaba a usar ya que no es el verdadero.

“Vinieron hace 20 años y siempre vivieron ahí, tenían un trato distante”, comentaron los vecinos siempre solicitando a La Capital mantener el anonimato porque “el resto de la familia sigue allí” y porque “es gente complicada”, según sus argumentos.

Los habitantes de la zona ratificaron que la mujer no concurría sola a ningún lado.

“Siempre iba con su pareja, nunca sola, y era poco el diálogo que mantenían”, comentaron. Incluso una persona llegó a decir que Lucía deslizó, como pudo y alguna vez, un pedido de ayuda que no fue escuchado. “Nadie se quería meter con él”, concluyeron.