El 16 de enero en Brasilia, el presidente Mauricio Macri tuvo su primera reunión bilateral con su par de Brasil, Jair Bolsonaro. De la comitiva participaba la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quién se reunió con su colega, Sergio Moro. Entre los temas que analizaron, hubo uno que sobresalió: la Copa América que comienza el próximo mes en el vecino país. En dicho cónclave, ambos ministros hablaron de darle una lucha frontal a los barras para que el torneo sea una fiesta en paz. La semana pasada llegó al país la misiva del ex juez que puso en prisión a Lula da Silva convalidando el convenio bilateral por el cual 5.000 argentinos incluidos en el programa Tribuna Segura tendrán vedado el ingreso al territorio brasileño desde el próximo viernes y hasta el 7 de julio, día de finalización de la Copa. Y como las fronteras entre ambos países son porosas, Argentina enviará una delegación de policías y gendarmes tal como lo hizo en el Mundial de Rusia, para buscar barras con derecho de admisión, identificarlos y ponerlos a disposición de la policía militar brasileña.

Semejante movida tiene que ver con dos alertas de seguridad que evaluaron ambos ministros: la primera, lo sucedido en el Mundial 2014, cuando 118 argentinos fueron deportados, siendo la hinchada que provocó más desmanes durante el torneo, incluyendo un papelón mundial cuando Pablo Bebote Alvarez, el líder de la barra de Independiente, desafiaba por televisión al ex secretario de Seguridad, Sergio Berni, a encontrarlo en los estadios, donde ingresaba camuflado hasta ser descubierto en el partido de cuartos de final frente a Bélgica. Ese día, Bebote se tragó la entrada para que no se supiera quién se la había otorgado, aunque estaba ubicado en el lugar reservado para hinchas VIP de la AFA. La segunda tiene que ver con la amistad de varias barras argentinas con sus pares brasileñas, las cuales les darían cobertura de movimientos para que digan presente en los estadios donde juegue la Selección.

Este último punto es el que más preocupa, teniendo en cuenta que Bolsonaro apuesta a que la Copa América muestre al mundo la cara más amable de Brasil y no incidentes que empañen la competencia. Motivos para prevenir hay: si bien se esperan muchísimos menos que los 130.000 argentinos que estuvieron en 2014 con 1200 violentos entre ellos, el trono de la barra de la Selección está vacante y más de uno querrá coronarse.

La expectativa está puesta en la amistad de las barras argentino-brasileñas y las alianzas que puedan darse para enfrentarse en el territorio. Por ejemplo, la barra de Independiente, si bien tiene a su cúpula en prisión, cuenta con sangre nueva dispuesta a copar la parada y hará su base en Porto Alegre, donde la une una relación fraternal con la torcida del Inter de Porto Alegre, nacida al calor de la Recopa Sudamericana 2011. Allí reina otra vez la facción Partenon de la barra, del histórico Hierro Martins, tras el crimen de Giba Betancourt, quién lo había desbancado en 2015. Giba fue asesinado de 50 balazos en 2017. Como para entender la preocupación de las autoridades. Enfrente, se ubica la barra de Racing cuya relación se da con la de Gremio de Porto Alegre. Los nuevos líderes de La Guardia Imperial aseguran que dirán presente cuando la Argentina juegue con Qatar en Porto Alegre, cobijados por la Geral, tal el nombre de los violentos de Gremio. Y una hipótesis de conflicto es un choque entre Independiente e Inter por un lado, contra Racing y Gremio por otro.

La Butteler, barra brava de San Lorenzo, también tiene alojamiento pago en tierras de la caipirinha. Allí será recibida por la Mafia Azul de Cruzeiro, la barra del mítico club de Belo Horizonte, cuyo líder, Davidson Bernardes, fue quien hizo el nexo con el Ciclón. Es tal la amistad que cuando Cruzeiro juega Copa Libertadores o Sudamericana en Buenos Aires, hace escala en la Ciudad Deportiva de San Lorenzo para almorzar y preparar su logística. Argentina juega su segundo partido de grupo, contra Paraguay, el 19 de junio en Belo Horizonte y allí el Cuervo será local en la tribuna. La cuestión es que no se dirima una pelea con la barra de Estudiantes de La Plata, que ha hecho buenas migas desde 2009 con los violentos de Atlético Mineiro, el otro grande de la ciudad. Si bien Adrián el Gato Socío, líder de los Pinchas, y compañía, perdieron el lugar que tenían con Bilardo como manager de la Selección, no por eso dejan de soñar con el turismo internacional siguiendo a la albiceleste.

Claro que, en caso de pasar a instancias finales, la Selección tendrá por hogar San Pablo o Río. En el primero de los casos, la facción de Lomas de Zamora de La Doce intentará recomponer la relación con la Torcida del Corinthians, que nació en el 2000 cuando Boca le ganó la final de la Libertadores a Palmeiras y continuó con el paso de Tevez por el club Paulista. Claro que los líderes de La Doce, Rafael Di Zeo y Mauro Martín, integran la lista de derecho de admisión y tendrán prohibido el ingreso. En esa zona también juega de local Chacarita, con una amistad inquebrantable con el San Pablo, a punto tal que la barra del equipo brasileño estuvo en Buenos Aires participando de los festejos por los 100 años del club de San Martín y en el Mundial de 2014 ofició de anfitrión y mucho más. En Río, en cambio, los locales serán Vélez, cuya amistad con Fluminense se verificó durante todo el Mundial 2014 con Pedro Paz, líder de La Pandilla de Liniers, a la cabeza, y Rosario Central, que conserva desde tiempos de Pillín Bracamonte una cercanía a la torcida del Flamengo.

Con este panorama, Moro y Bullrich firmarán el compromiso conjunto que pondrá a Migraciones en alerta. El tema es que los barras hace rato que aprendieron que ir en avión a Brasil o pasar por Uruguayana es someterse a un control que probablemente los mande de vuelta a casa. Por eso, tal como sucedió en los últimos tiempos, muchos irán en autos particulares pasando vía Uruguay, donde los pasos de Artigas-Quarai y Rivera-Santana do Livramento son tierra fértil, ya que es apenas una avenida la que marca el límite entre ambos países. Cierto, tendrán que hacer migraciones en Argentina y ahí saltará el alerta, pero como no tienen impedimento de salida del país, no podrán retenerlos. Después allá en Brasil será cuestión de que los policías argentinos y brasileños los reconozcan y deporten.

“Montaremos un centro de operaciones en Río y estaremos presentes en cada estadio. Como lo hicimos en Rusia con resultados espectaculares”, le dice Guillermo Madero, director nacional de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos, a Infobae. “Le estamos mostrando al mundo que el programa Tribuna Segura funciona a nivel global. Por eso seguiremos trabajando en el país y cruzando las fronteras para terminar con la violencia en el fútbol”, asegura la ministra Bullrich. El desafío está planteado y el partido contra las barras de la Copa América, está por comenzar.

Informe de Infobae