“En el mundo hay seis millones de personas con enfermedad inflamatoria intestinal – EII-”, sostiene Alicia Sambuelli (MN 53328), médica gastroenteróloga, coordinadora del Grupo de Trabajo de Enfermedades Inflamatorias Intestinales del Hospital de Gastroenterología ‘Dr. Carlos Bonorino Udaondo. “En el hospital, hemos experimentado un crecimiento enorme de la cantidad de pacientes, con una curva ascendente impresionante a partir del año 2000”, agrega.

Optar por alimentos naturales y nutritivos que contrarresten la inflamación y regulen la flora intestinal puede ser un alivio en la vida de quienes conviven con trastornos que afectan principalmente al tubo digestivo. Estas personas sufren dolor abdominal y diarrea crónica que afectan su calidad de vida.

En general, una alimentación preventiva debe ser antiinflamatoria, natural, nutritiva y equilibrada. Consultada por ConBienestar, la licenciada en nutrición, Carolina Paula Caligiuri (MN 4797) compartió algunas pautas para mejorar la salud digestiva:

  1. Ingerir los alimentos de forma pausada, procurando masticarlos bien y disfrutando de la comida. Comer rápido puede llevar a tragar aire, aumentar la distensión abdominal y el dolor.
  2. Realizar las cuatro comidas principales y evitar sobrepasarse en alguna de ellas. Es preferible aumentar la frecuencia, controlando la cantidad.
  3. Limitar el consumo de alimentos grasos, café y alcohol.
  4. Aumentar la ingesta de agua ( 2 o 3 litros) principalmente si predomina el estreñimiento.
  5. Evitar las bebidas carbonatadas (gaseosas, efervescentes) ya que pueden introducirle gas a los intestinos y causar dolor abdominal
  6. Si se presenta intolerancia a la lactosa evitar la ingesta de productos lácteos. Se puede optar por las leches deslactosadas y reducidas en lactosa

“El estrés puede ser un factor que contribuye a los síntomas. Para esto recomiendo practicar ejercicios suaves con regularidad, al menos en sesiones de 30 minutos”, comenta Caligiuri. Caminar, nadar, realizar yoga, aquagym, son algunas de las variantes más recomendadas. “También participar de un pasatiempo, emplear técnicas de relajación y practicar cualquier actividad que resulte placentera para el paciente”, concluye la nutricionista.