A nadie le gusta ponerse a barrer, lavar los platos, sacar el polvo, tender la ropa, planchar o pasar el trapo de piso. La buena noticia es que estas actividades ayudan a mantener al cerebro más joven.

Resulta que las tareas del hogar, si bien no son una actividad física demasiado intensa, ayudan a la persona a mantenerse activa, algo necesario para cuidar la salud. Las recomendaciones de las autoridades sanitarias de diversos países, como Estados Unidos o Reino Unido, establecen que ejercicios moderados o en períodos muy cortos de tiempo son beneficiosos para el organismo.

Un reciente estudio, publicado en la revista Jama Network Open, concluyó que cuando se trata de hacer ejercicio, todo ayuda. “Los resultados de nuestro trabajo no descartan la actividad física moderada como algo importante para un envejecimiento saludable. Simplemente agregamos a la ciencia que un ejercicio poco exigente y breve también podría ser elemental para el cerebro”, explicó Nicole Spartarno, autora principal de la investigación realizada en la Universidad de Boston.

Según la doctora, esta actividad física moderada puede incluir un paseo o las tareas domésticas. Sus conclusiones finales se basaron en el análisis del seguimiento de las actividades de 2.354 adultos de mediana edad a quienes se les realizaron escáneres cerebrales.

Lo que hicieron los investigadores fue calcular el volumen del cerebro de los participantes. A partir de los 60, cada año las personas pierden el 0,2% del volumen de este órgano, un decrecimiento que se suele relacionar con la demencia.

Los científicos descubrieron que cada hora adicional de actividad física ligera por día se vinculó con un volumen cerebral un 0,22% mayor. Aquellos que dieron al menos 10 mil pasos cada jornada obtuvieron aún mejores resultados, con un aumento del 0.35% en comparación con los que solo realizaron 5 mil.

Si bien las actividades más intensas se relacionaron con volúmenes cerebrales más altos, el equipo sostuvo que un análisis más detallado sugiere que esto podría ser simplemente porque estas personas también realizaron un ejercicio más moderado. Es decir, que es la combinación de ambos tipos lo que es más beneficioso.

De todas formas, los investigadores relativizaron sus conclusiones al considerar que el tiempo de estudio no fue muy prolongado, fue solo en varones blancos y no se pudo probar que la causa y el efecto. Asimismo, no analizaron el impacto de diferentes niveles de actividad en el riesgo de demencia, aunque se sabe que el ejercicio reduce las chances de tales condiciones.