El arzobispo de Rosario, Eduardo Martín, explicó los pasos de la canonización. No se trata de un proceso sencillo, mucho menos rápido. 

La Confederación General del Trabajo (CGT) envió una carta al Vaticano para que el papa Francisco beatifique a Eva Perón. Pero la beatificación no es un procedimiento tan sencillo, mucho menos rápido. El cura Brochero tardó unos 90 años en conseguir el título; y el obispo Enrique Angelelli, 40.

El arzobispo de Rosario, Eduardo Martín, explicó los requisitos de la Santa Sede para beatificar a Eva Perón. La beatificación es, en realidad, el tercer paso de un proceso que debe comenzar un sacerdote.

Para que una persona inicie el camino de la canonización, un sacerdote debe presentar el caso formalmente ante el Vaticano. Recién entonces, se puede comenzar (o no) el trámite.

Pasos

El primerísimo primer paso consiste en aceptar los motivos del postulador, que debe ser un sacerdote de donde era el candidato, en este caso, Buenos Aires. Luego de reunir material sobre el postulante, desde Roma deben evaluar si amerita continuar con el procedimiento. Si se acepta, se lo declara “siervo de Dios”.

Después, es necesario reunir más material sobre el postulante para determinar si sube un escalón y se lo considera “venerable”. Para culminar con la beatificación, en principio se le debe atribuir al venerable la realización de un milagro. Para ser declarado santo, se necesitan dos. Sin embargo, si la persona fue reconocida como mártir, el Papa puede obviar el milagro.

Considerar a Evita mártir correspondería al Colegio de Cardenales, que evaluaría si sufrió persecución y muerte por defender una causa religiosa o ideológica. Sobre el caso de Eva Perón, fuentes vaticanas consultadas por Infobae, aclararon que “el cristiano es mártir si muere matado no por enfermedad” y que la causa no se resuelve “por aclamación popular”.

En 2017 Francisco introdujo un nuevo motivo para iniciar el proceso de beatificación y su posterior canonización e incluyó aquellos que “con la intención de seguir al Señor, impulsados por la caridad, han ofrecido heroicamente su propia vida por el prójimo, aceptando libre y voluntariamente una muerte cierta y prematura”.