En el caso de dejar en el camino al brasileño Cruzeiro, que llega entonado tras ganar el Grupo B con 15 puntos (el mejor primero fue Palmeiras por diferencia de gol), el conjunto de Marcelo Gallardo podría tener otro escollo argentino, justamente lo que Rodolfo D’Onofrio definió como “lo más difícil de la Copa”. En este caso, el oponente sería San Lorenzo (primero lo enfrentaría como visitante y después de local) o, en caso de que no supere los octavos de final, el paraguayo Cerro Porteño (local y visitante).

En semifinales podría darse el Superclásico con Boca (local y visitante), si es que éste supera a Athletico Paranaense de Brasil. Si ninguno de éstos no llegasen a esa instancia, será porque habrán sido eliminados por Olimpia de Paraguay o Liga de Quito de Ecuador.

En una hipotética final del 23 de noviembre en Santiago de Chile, River se las vería con el mejor de la otra llave, que arranca con los octavos Godoy Cruz-Palmeiras, Gremio-Libertad, Emelec-Flamengo y Nacional-Inter.