Es lunes 12:33 e Ignacio Cuffaro escribe en su cuenta de Twitter: “Que vuelva a rodar, le gané, LE GANE AL CANCER. Feliz, feliz, feliz”. La publicación obtiene rápidamente miles de “me gusta” y RT en la red social y se convierte en la mejor noticia para arrancar la semana. Todo comenzó en febrero, cuando le detectaron un cáncer de testículos. Se encontraba en Rosario, en condición de jugador libre luego de un año y medio en el fútbol esloveno.

La mala noticia impactó fuerte en el Mundo Newell’s, donde Nacho había hecho las inferiores hasta llegar a consagrase campeón en Reserva. Los estudios confirmaron el diagnóstico: un tumor mixto, maligno y gestacional se había despertado en su cuerpo. Dentro de la gravedad del cuadro, la enfermedad era operable y rápidamente -el 19 de febrero- el urólogo Diego Degiovanni pudo extirparle la masa tumoral. El cuerpo aceptó su prótesis en una exitosa intervención.

A las dos semanas de la operación, Ignacio ya hacía vida normal, pero el tratamiento implicaba sesiones de quimioterapia, agresivas, invasivas, y tres semanas de dolores inhumanos. Las afrontó con la ayuda del psicólogo de Newell’s, Andrés Dal Lago, y el apoyo de todo su entorno, pensando que la enfermedad era una lesión más en su carrera, que lo sacaría de las canchas por el plazo de dos meses.

Hoy, dos meses después, Cuffaro se sometió a un control. Tomografía mediante, el oncólogo Fernando Garófalo le dio el resultado: Ignacio está curado. Los estudios arrojaron resultados de una persona sana, sin células cancerígenas.

En mayo seguirán los controles de rigor. Por lo pronto, Newell’s le abrirá las puertas para que el próximo lunes pueda entrenarse. En condición de jugador libre será evaluado, con el sueño del pibe más latente que nunca, el de debutar algún día con la camiseta rojinegra. Ignacio Cuffaro agradece eternamente a su familia, amigos, al Mundo Newell’s y al medio futbolístico. Deja, además, un ejemplo de lucha, con 22 años ganó el partido más difícil de su vida: venció al cáncer.