Un estudio liderado por especialistas en cibernética de la empresa alemana Munich Re reveló que “el amor online” estafa a cada vez más personas.

Al respeto, tras una encuesta, la compañía reaseguradora advirtió que a pesar de que los internautas expresan tener miedo a los delitos online suelen no ser muy cuidadosos en plataformas digitales de citas.

En Estados Unidos, Munich Re encuestó a 1.510 solteros. Un 68 por ciento estaba preocupado por un posible ataque de hackers a sus datos personales en computadoras y celulares, pero sólo el 37 por ciento aseguró ser realmente precavidos con la información que subía a apps o páginas de citas.

En relación a este tema, el engaño amoroso se situaba en uno de los el últimos puestos de los 24 ciberpeligros mencionados en la encuesta.

Sólo el riesgo de calumnias y litigios legales tras el “bullying” online fue evaluado con aún menos importancia. “Los sentimientos primaverales en el terreno online suelen conllevar más frustración que placer”, dijo Martin Kreuzer, ciberexperto de la empresa.

Robos de datos

“El robo de datos y los patrones de estafa no son al parecer una rareza en los portales de citas. Hay analogías muy claras con lo que se ve en Alemania y Europa”, apuntó Kreuzer.

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La mujer había mandado esa cifra de dinero a un hombre para construir su hogar juntos y cubrir los gastos de la boda. Ahora está varada en el aeropuerto de Asunción.

Según el estudio, de acuerdo con las autoridades federales en Washington, los ciudadanos estadounidenses informaron el año pasado haber sido engañados por “estafadores amorosos” en Internet por un total de unos 143 millones de dólares.

En muchos casos, los delincuentes crean una relación de confianza con el usuario antes de pedirle dinero. “La mayoría de las víctimas son mujeres de más de 50 años”, dijo Kreuzer.

“Son criminales profesionales que se toman su tiempo e investigan a sus víctimas con ayuda de identidades robadas o inventadas. En parte estudian los datos personales de sus víctimas sin que éstas se den cuenta”, concluyó.