El padre de la joven habló largamente de su relación con quien después supo que era el amante de su hija. También declaró el esposo de la víctima.

“A mí me colgaron una mochila, y me la colgó mi amigo, que me decía que yo era como un padre para él”. Alberto Perassi, el padre de la mujer desaparecida el 18 de septiembre de 2011 en San Lorenzo, puso todo el empeño en colaborar. Pero el agotamiento ya le iba ganando. Tanto que ayer no llegó a ser interrogado por la mayoría de los abogados defensores.

Testimonios

En una jornada que se extendió más de una hora de lo provisto, Alberto fue el segundo de los dos únicos testigos que llegaron a sentarse a responder las preguntas. En una jornada plagada de objeciones, discusiones reglamentarias y metodológicas, revocatorias que llevaron al tribunal a dejar la sala en tres ocasiones. Y hasta un pedido de anulación del juicio, que no prosperó.

El testimonio de Alberto giró en buena medida en su relación personal con uno de los acusados, Gabriel Strumia. Quien fue amante de Paula y acusado de privación ilegítima de la libertad y aborto no consentido seguido de muerte. Una relación que primero había sido distante hasta que entablaron una fuerte amistad, que los llevó a juntarse muchas veces en familia y hasta a salir juntos de vacaciones. Pero que se deterioró hasta romperse cuando Alberto comenzó a tener “sospechas de que algo estaba pasando”.

Se mencionaron también los dos teléfonos celulares que tenía Paula, uno de los cuales nadie sabía de su existencia. De las numerosas llamadas telefónicas que Alberto comprobó que había mantenido Paula con Strumia antes de su desaparición. Y de una llamada clave hecha desde un locutorio cercano de la que no se pudo saber nada porque “fueron tarde a buscar los registros y ya se habían borrado”.

Dolor

Alberto Perassi se quebró en más de una oportunidad, insistió con lo que fueron estos siete años de lucha. Y por momentos admitió que algunas cosas no las recordaba. “A Strumia lo conocía de vista. Después, a lo último armamos una amistad, porque teníamos jeeps e íbamos a las carreras juntos. Cuando Paula desapareció, me dijeron que había ido a lo de la amiga de Gabi (por el acusado). Fui a verlo y le pedí que me diera la dirección de la amiga. Y cuando le conté que Paula había desaparecido hizo toda una expresión“, dijo Perassi, imitando a alguien a quién la noticia le cae como una bomba. “Después, cuando tuve los registros de las llamadas de Paula, había como 40 con Gabriel, y yo me pregunté «¿Qué pasa acá?» Le pedí explicaciones, pero me dijo que no tenía nada que ver“.

Mensaje falso

También mencionó un mensaje que supuestamente le envió Paula a Strumia la madrugada del 20 de septiembre (posterior a la desaparición). En el que la mujer le escribía que estaba llegando a San Juan, que se sentía libre y que no la buscaran.

Y contó también un último contacto que tuvo con el acusado, cuando fue a su taller a buscar un trailer. “Le pedí que me dijera qué era lo que había pasado con Paula. Que ellos eran grandes y podían haber hecho lo que les pareciera, pero que necesitaba saber. El me dijo que no tenía nada que ver. Pero cuando me subí a la camioneta, le escuché decir «yo sabía que iba a pasar esto». ¿Qué iba a pasar?“, se preguntó.

A pedido de la Fiscalía, el testigo contó todas las cosas que hizo para dar con el paradero de su hija. Como buscarla en el río apenas le daban una pista, o romper un tanque para ver si el cuerpo estaba adentro. También de los numerosos comentarios que recibió, desde que a Paula la habían “tirado en un pozo ciego”. O que “la habían quemado” hasta que “un yerno de Mirta Ruñisky (otra de las acusadas) le dijo a la abogada Rita Porteiros que Paula había abortado en la casa de la imputada en Timbúes. “Esa información primero me la quedé para mí, pero después se la llevé al fiscal Donato Trotta, porque ahí vi que las cosas empezaban a cambiar“, manifestó el papá de Paula.

Las cartas

Antes en la audiencia declaró como testigo Roldolfo Ortiz de Elguea, esposo de Paula. Su testimonio giró en torno a la relación con la víctima. Estaban virtualmente separado, aunque vivían bajo el mismo techo pero dormían en habitaciones separadas. Cada uno con uno de los dos hijos. Aunque surgieron contradicciones acerca desde cuándo se daba esta situación (el testigo dijo un año a la Fiscalía y después surgió de sus primeras denuncias que era desde hacía entre uno y dos meses y medio).

Contó que descubrió la presencia de otro celular que no era el que usaba Paula, y que se lo recriminó. Pero que ella le dijo que se lo había prestado la hermana. Narró lo que había ocurrido el último día, de las llamadas que mantuvieron antes de que Paula se retirara de la casa. Y de que ella le había pedido el auto para ir a Puerto San Martín a buscar “unas recetas”. Y relató también qué ocurrió la mañana siguiente, cuando advirtió que la mujer ya no estaba.

Después, se le dieron a leer dos cartas que habían encontrado de puño y letra de Paula. Una de ellas, fechada el 16 de agosto de 2011, era un mensaje de amor dedicado a alguien que cumplía años. Y a quien manifestaba un profundo sentimiento, aunque no pudiera decírselo personalmente. “Siento una felicidad inmensa de saber que estás y que he podido compartir con vos muchas cosas hermosas. Yo quisiera estar con vos pero lamentablemente no se puede… nunca quiero que haya un adiós entre nosotros… siempre caminaré a tu lado hasta que me lo permitas y a mí modo”. La carta no estaba dirigida al esposo, y se halló, a posteriori de la desaparición, junto con otra donde la mujer manifestaba su hartazgo por distintas circunstancias.

Interrogatorio

El abogado Enrique Sirio lo interrogó sobre la naturaleza de las salidas de Paula y de con qué amigas salía. El joven no parecía tener conocimiento cabal de las compañías de su mujer en sus salidas nocturnas. Y le dieron de leer una declaración anterior en la que había dicho que “amigas íntimas no tenía”. Ortiz no sabía que su esposa estaba embarazada. Y declaró que encontró un faltante de dinero que tenían ahorrado con su esposa producto de una indemnización suya, entre otros datos aportados.

La audiencia

Lo cierto es que la audiencia tuvo numerosas revocatorias y objeciones. Se discutió largamente sobre la manera de exponer las pruebas documentales. Las defensas objetaron que se mostraran documentos en distintos soportes entes de que sean presentados como prueba en el juicio. Pero el tribunal sí permitió que Alberto Perassi quede “a disposición” de las partes.

El padre de Paula seguirá prestando testimonio hoy ante el requerimiento del resto de los abogados defensores. Será en la tercera jornada del juicio en la que se espera también que declare José Luis Freijomil, un amigo de Paula con quien la mujer mantenía contactos vía chat.

Ante de comenzar las audiencias. Alberto Perassi y su mujer, desde que desapareció su hija, no dejaron de pedir el esclarecimiento del caso.