Desde 2008, el laboratorio atravesó una etapa de fuerte avance en sus distintas áreas consolidando el proceso de crecimiento.

 

Desde el Directorio de LIF destacaron que “el ejercicio de sistematizar la tarea desde 2008 a esta parte, proceso que nos encontró a los trabajadores del laboratorio como actores de una etapa de constante crecimiento, nos parece de vital importancia. Compartir con la comunidad santafesina los logros de este momento único de modernización del LIF, implica empoderar a la población, porque esta Sociedad del Estado es un capital social que les pertenece a los santafesinos”.

Equipos incorporados

En el año 2008 se iniciaron las gestiones que finalmente concluyeron en 2009 con la incorporación de maquinaria del sector de producción, como una comprimidora (RIVA – HEXA) de última generación, una moderna estuchadora semiautomática, y un túnel termocontraíble para consolidar envase.

Además, se modernizaron equipos propios: se realizó con mano de obra del personal del laboratorio, la reparación y puesta a punto de la máquina blisteadora, adquirida en el año 1988, contando el LIF con dos líneas de blisteado, una exclusiva para betalactámicos y otra para comprimidos generales.

En lo relativo a control de calidad, se incorporó un equipo Sonicador/lavador ultrasónico, un sistema para Disolución, un equipo para test de Desintegrador Digital, un equipo para test de Friabilidad Automático Digitaly un Espectrofotómetro Ultravioleta – Visible de Doble Haz Real computarizado.

Más adelante, en marzo de 2012 el LIF incorporó equipamiento en el área de depósito, un apilador y racks de almacenamiento. También en ese año fue adquirido un nuevo equipo de tratamiento de agua en Control de Calidad, que permitió contar con agua certificada y un equipo purificador para una alta gama de aplicaciones.

Por otra parte, en febrero 2014 el LIF sumó dos nuevas estufas de cultivo para uso en microbiología, para el área de Control de Calidad. Este equipamiento es de suma utilidad para realizar controles microbiológicos -los cuales requieren del control preciso de las condiciones térmicas necesarias-, condiciones que favorecerán por ejemplo, el crecimiento de bacterias, hongos, levaduras y bacilos.

En el año 2014 el área de Control de Calidad incorporó un nuevo equipo disolutor de comprimidos, destinado a asegurar los estándares de calidad en los medicamentos LIF. El test de disolución es uno de los controles que se realiza en los comprimidos para comprobar que los mismos se encuentran dentro de los parámetros de calidad establecidos.