Las redes sociales más conocidas decidieron intervenir. La Justicia argentina también tomó cartas en el asunto. Y hasta la Organización Mundial de la Salud se pronunció sobre el tema. ¿Qué combina a todo estos ámbitos? La lucha conjunta contra el movimiento antivacunas, que es considerado por toda la comunidad académica y científica del mundo como “una amenaza” para la salud pública global.

¿Cómo surgió?

Un estudio fraudulento publicado en la revista médica británica The Lancet en 1998 (firmado por Andrew Wakefield) relacionaba el uso de la vacuna de la triple viral (que protege contra el sarampión, la rubéola y las paperas) con el autismo; y se puso en duda la seguridad de las vacunas. Este falso trabajo científico fue la base de las argumentaciones para el movimiento antivacunas. Miles de padres dejaron de vacunar a sus hijos, con los peligros que esto implicaba.

Tiempo después, se comprobó que el artículo era un completo fraude. La publicación se vio obligada a retractarse ante la comunidad científica. Todos los datos eran incorrectos, malintencionados y las conclusiones absolutamente falsas. Wakefield perdió su licencia médica. Por “fake news” como ésta, aún existen quienes mantienen la idea en el imaginario colectivo. Casos sobran: entre ellos se encuentra una comunicadora, una diputada y hasta un médico, entre otros. En muchos casos, ciertas creencias religiosas son un factor de apoyo.

Qué responde la ciencia

Expertos y referentes de la Sociedad Argentina de Infectología, Fundación Huésped, la Sociedad Argentina de Inmunología y la Fundación Stamboulian responden con argumentos y evidencia científica. “Las vacunas son altamente efectivas en lograr prevenir algunas de las enfermedades infectocontagiosas más peligrosas que amenazan a los seres humanos”, coinciden.

“Los programas de vacunación sistemática permitieron disminuir la mortalidad y secuelas producidas por muchas enfermedades inmunoprevenibles; que hasta hace menos de 100 años eran un flagelo para la sociedad. Debido a la vacunación, Latinoamérica fue la primera en el mundo en eliminar la viruela, la poliomielitis, el sarampión, la rubéola y el síndrome de rubéola congénita. Al respecto, nuestro país fue un pionero al instituir la vacunación obligatoria y gratuita como bien social colectivo. Esto mediante la Ley nacional 22.909, vigente desde el año 1983. Actualmente, nuestro país posee uno de los calendarios nacionales de vacunación más completos del mundo, garantizando la equidad de los individuos en el acceso a la prevención de enfermedades”, esgrimieron.

Las 10 principales razones para vacunarse

El organismo National Foundation for Infectious Diseases, de Estados Unidos, elaboró un decálogo en este sentido.

  1. Las enfermedades prevenibles por vacunación no desaparecieron: los virus y bacterias siguen existiendo. Sin la protección de las vacunas, vamos a experimentar más brotes de enfermedades, las enfermedades más graves y más muertes.
  2. Las vacunas te ayudarán a mantenerte saludable: los expertos recomiendan la vacunación a través de toda la vida para protegerte contra muchas infecciones. Cuando se saltean vacunas, te deja vulnerable ante enfermedades como el herpes, la gripe, virus de papiloma humano y hepatitis B.
  3. Las vacunas son tan importantes para la salud como la dieta y el ejercicio: al igual que comer alimentos saludables, hacer ejercicio y hacer chequeos regulares, las vacunas juegan un papel vital en mantenerse saludable.
  4. La vacunación puede ser la diferencia entre la vida y la muerte: las infecciones que se pueden prevenir con vacunas causan la muerte de más personas en el mundo al año que el VIH/SIDA, el cáncer de mama o los accidentes de tránsito.
  5. Las vacunas son seguras: no nos equivoquemos, las vacunas se encuentran entre los productos más seguros en toda la medicina.
  6. Las vacunas no son propagadores de enfermedades: nadie se puede “contagiar” la enfermedad a partir de la vacuna.
  7. Las personas jóvenes y sanas también pueden enfermarse gravemente. Los bebés y los ancianos corren un riesgo mayor de contraer infecciones graves pero son prevenibles con vacunas.
  8. No vacunarse puede resultar caro. Una enfermedad de la gripe común puede durar hasta 15 días, que se traduce en cinco o seis días de trabajo perdido. Los adultos que contraen la hepatitis A pueden perder en promedio un mes de trabajo.
  9. Cuando usted se enferma, sus hijos, nietos y padres de familia están en riesgo. Al recibir la vacuna, se está protegiendo a vos mismo y a tu familia.
  10. Tu familia y compañeros de trabajo necesitan que te vacunes. Cada año, millones de personas se enferman de enfermedades prevenibles por vacunación.
¿Qué puede pasar si no nos vacunamos?

En el caso de no vacunarnos, si tenemos contacto con el microorganismo causante de la infección podemos tener la enfermedad. Algunas de estas enfermedades pueden producir complicaciones importantes o incluso la muerte, según consigna el Ministerio de Salud de la Nación. Además, es fundamental tomar conciencia que no sólo podemos enfermarnos nosotros sino también contagiar a personas más vulnerables; que no pueden recibir las vacunas como por ejemplo a los bebés recién nacidos.

Un caso testigo clave es el regreso del sarampión en algunas regiones de Europa y en América latina. Esto debido a los movimientos antivacunas.

Por lo pronto, Facebook anunció que eliminará los anuncios que incluyan información errónea acerca de las vacunas; y no incluirá en las recomendaciones o en las predicciones de búsqueda a los grupos y páginas que compartan textos antivacunas. En Instagram, tampoco se recomendará ni mostrará contenido de este tipo de desinformación.