La caída del empleo se da en la obra pública, donde a pesar del discurso oficial sobre la normalidad en los planes, existen recortes y retrasos en los plazos de ejecución.

 

La actividad también cae pero en menor porcentaje. Las transferencias de la Nación a los distritos pasaron de un tiempo promedio de 60 días a 90 o 120 días en algunas provincias, y en el caso del pago a las constructoras, “demoran 60 días”, dijeron las fuentes de la Cámara Argentina de la Construcción.

“Es impensado que la actividad vuelva a impulsarse por lo que veremos un empeoramiento, y será muy grave en distritos como la provincia de Buenos Aires y en especial, el Conurbano bonaerense”, expresaron las fuentes consultadas. Esta coyuntura ya provocó un debilitamiento en la cadena de pagos debido a que el freno o la desaceleración de los proyectos en marcha afecta el pago a los proveedores.

Otro elemento que conspira contra la recuperación del sector es el constante aumento del precio de los materiales para la construcción, que en febrero último sufrieron una baja de ventas del 13,2%. “Todavía se ve el efecto grave de la devaluación porque no es algo inmediato. El traslado se seguirá notando un tiempo más”, señalaron desde el sector con mayor multiplicación del empleo. En el primer bimestre del año, el Indice Construya acumuló un descenso de 16,8% en comparación con el mismo período del año anterior.