Fue la tarde del martes en el complejo Deliot, donde había más de 70 chicos jugando. “Tiró diez veces hacia donde estaba la gente y después se fue”.

Hubo un desbande y las corridas de decenas de niños y adultos en medio de una feroz balacera. La desató un solitario tirador el lunes a las 19.30 dentro del playón del polideportivo Deliot. El mismo, ubicado en bulevar Seguí al 5500 frente a la comisaría 19ª. Ante el hecho consumado pareciera que sólo el azar se coló en la escena para impedir que se registran víctimas.

“El pibe cruzó la calle con un arma en la mano. Se metió adentro de polideportivo y escupió más de diez tiros. Había más de 70 chicos, todo comenzaron a correr desesperados”. Así  describió un comerciante que pidió no ser identificado. Esto ocurre con los vecinos cercados y amenazados por el accionar de bandas delictivas.

Testimonios

Aunque no se emitieron partes oficiales sobre el caso, ayer al menos tres testimonios dieron cuenta del violento incidente. En tanto, dentro del complejo Deliot una empleada admitió estar al tanto. Aunque se excusó de dar cualquier dato y solicitó dirigirse a los coordinadores del espacio recreativo. Pero pasado el mediodía ya no quedaban autoridades en el lugar.

Un hombre junto a su pareja sentado en un banco de hormigón de la plaza fue el primero en confirmar la balacera. “Sí, fue anoche, yo no estaba. Pero eso pasa siempre , ya no se puede vivir así”, lamentó, para señalar como punto caliente la calle Casal, que corta Seguí al 5600.

A ese testimonio le siguió el de un comerciante que fue testigo casi directo de lo ocurrido en el playón público. Donde un cartel colgado del ingreso dice que la Fundación Leo Messi colabora con fondos para la construcción de canchas y otras obras. “Era un pibe de no más de 17 años, blanquito, con gorrita. Entró por la puerta principal, hizo unos metros y comenzó a disparar con una pistola en dirección a la gente. Fueron como mínimo diez detonaciones en una ráfaga impresionante. Las canchas estaba llenas, estaba repleto“, describió con preocupación para dar un idea de las eventuales consecuencias.

No se trató de un intercambio de disparos sino un ataque a un blanco indefinido. Según ese mismo relato, luego de escupir los proyectiles el joven agresor cruzó la calle caminando, blandiendo el arma con naturalidad. “Llegó a la vereda de enfrente (sur), guardó la pistola en la cintura y se fue caminando con un cómplice. Pasaron frente a la comisaría 19ª pero nadie les dijo nada“, expresó el hombre con cierta indignación. Esto ante la pasividad de las fuerzas policiales.

Los hechos

Apenas se escucharon las detonaciones, los niños y adultos que estaban en el complejo Deliot entraron en pánico. Comenzaron a desbandarse y a correr hacia distintas direcciones. “Era terrible ver como la gente salía a la calle corriendo para todos lados“, agregó el testigo.

Aunque la comisaría 19ª está a no más de 30 metros del playón, los vecinos se quejaron de que el patrullero “llegó 15 minutos después de la balacera. Es increíble, encima el pibe que tiró pasó por la vereda de la seccional caminando como si nada. Con la pistola en la cintura“, analizó el vecino.

Una hipótesis que circulaba ayer en las calles de los barrios Triángulo y Alvear indicaba que el ataque tuvo su germen en conflictos y pases de factura por la venta de drogas. Entre los rumores se decía que “en Casal al fondo tiene sus negocios la familia M. Eso fue un quilombo entre soldaditos”, arriesgó una señora.

Tristeza terrible

Otro testigo directamente dijo estar “destruido, con mucha impotencia de ver cómo se está pudriendo el barrio. Donde se disputan la placita y el playón para vender droga. La policía no hace nada, de vez en cuando Gendarmería levanta a alguno, pero es tierra de nadie”.

“Fue una locura. Criaturas saltando rejas de tres metros y medio de alto. Padres desesperados buscando a sus hijos. La policía llegó como 15 minutos después pero no había nadie, aunque se escuchaban detonaciones detrás del Fonavi. No podés mandar a jugar a tu hijo a la plaza porque tenés miedo de que te lo traigan en un cajón. Una tristeza terrible”, expresó angustiado.

La narración de los vecinos sobre lo ocurrido ayer en un espacio público popular de la zona sudoeste al que cientos de familias apelan para que los niños se desarrollen a través del deporte vuelve a evidenciar la extrema violencia en la que quedan envueltos, sin respuesta y a merced de violentas bandas que actúan con la impunidad del poderoso.