En el país hay más de 8.000 trabajadores de distintas terminales afectados por la caída de actividad. Creció la venta de unidades importadas.

La automotriz Fiat anunció ayer la suspensión de unos 2.000 trabajadores en su planta de Córdoba. Esto por un recorte de actividades y refuerza así la crisis que atraviesa la industria automotriz en la Argentina.

Desde el 2015 el sector se fue resintiendo. Esto de la mano de una caída progresiva de la cantidad de unidades producidas, de un aumento de la venta de autos importados en el mercado interno en detrimento de los nacionales. También de una baja de las exportaciones, suba del stock. Y, el año pasado, una reducción del número de patentamientos.

Situación del sector automotriz 

En ese marco, el impacto sobre el empleo no se hizo esperar. A las suspensiones que implementó el año pasado General Motors en su planta de Alvear en el Gran Rosario, se le sumaron en febrero las de PSA Peugeot. Las de Honda en Campana y en los últimos días Renault y Fiat en las fábricas de Córdoba. En en total afecta a más de 8.000 trabajadores del sector.

Ayer la automotriz Fiat, que venía con un régimen de trabajo recortado de martes a jueves por la acumulación de stock, decidió ampliarlo a hoy y al próximo viernes. Afectando así al menos a unos 2.000 trabajadores.

El miércoles Renault también había tomado una decisión similar en la planta cordobesa. Paralizó hasta hoy sus actividades por el derrumbe de las ventas. La decisión, que afecta a 1.500 operarios, se tomó tras un acuerdo con el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata), con la idea de evitar futuros despidos.

Córdoba

En Córdoba esa decisión se suma a la del grupo FCA (Fiat Chrysler Argentina), que hoy no trabajará. Y el resto del mes lo hará cuatro jornadas por semana. En el caso de Iveco, según datos del gremio, no solo hay suspensiones, sino que también la fábrica tiene en marcha un plan de retiros. Además, las autopartistas estiman haber despedido a unas 1500 personas desde fines del año pasado.

Lo que ocurrió esta semana en la provincia mediterránea es parte de un efecto dominó. El mismo viene expresándose desde el septiembre del año pasado. Esto cuando GM decidió en conjunto con el gremio suspender un turno de producción. Fue una medida que en principio se prorrogaría hasta mediados de este año y que involucra a 1.800 trabajadores.

También en febrero el grupo PSA Argentina anunció que no producirá en todo este mes en sus instalaciones de El Palomar. Y sus 1.500 operarios que cobrarán el 75 por ciento del salario.

Lo propio hizo Honda en su planta de Campana, donde suspendió a 700 empleados. La empresa japonesa acordó con Smata pagar el 70 por ciento de los sueldos a los empleados afectados. Y volvería a retomar la producción recién a fines de marzo.

Declaraciones

Leonardo Amada, vocero de la delegación cordobesa del Smata, planteó al gobierno nacional la “extrema preocupación” que existe en el gremio. Esto por la situación de crisis. Y enfatizó que los suspendidos son “más que los de las terminales, porque se frena la producción de muchas autopartistas“.

Algo similar planteó el titular del gremio en Rosario, Marcelo Barros. Alertó que por la crisis del sector automotriz son más de 2.500 trabajadores en crisis debido al impacto que esta industria tiene en las pymes proveedoras. “En nuestro gremio perdimos unos 2.000 afiliados en estos años por esta situación“, referenció el dirigente.

Datos del sector

El sector automotriz fue uno de los más afectados por la crítica situación que atraviesa la industria argentina en los últimos años. El último dato de producción industrial que difundió esta semana el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), muestra que la producción de vehículos automotores cayó 37 por ciento en enero de 2019. Esto respecto a igual mes del año anterior y tuvo el mismo porcentaje de baja en el acumulado anual.

Un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (Cepa), muestra que la producción de vehículos cayó 16,5 por ciento entre 2015 y 2018, cuando se pasó de fabricar 543.467 unidades a 466.649 unidades.

Pero además, puntualiza que mientras en el año 2016 como en el 2017, las ventas de las terminales a las concesionarias y los patentamientos tuvieron un ciclo de crecimiento con respecto a los años anteriores, en 2018 esto se cortó y la actividad en el mercado interno mostró una caída del 22,9 por ciento en la comercialización y de un 11 por ciento en el registro de unidades. También tuvo el mismo derrotero la producción en general, incluyendo autopartes.

Otro dato que refuerza la caída de la industria local es el”fuerte y constante reemplazo de producción local por importada”, indicó Cepa.

La fabricación doméstica cayó en la participación en todos los años (-3 por ciento en 2016, -8 por ciento en 2017, y -23,6 por ciento en 2018) lo que “resultó en un registro preocupante: en 2018 se vendieron 46,8 por ciento autos nacionales menos que en 2015”, concluyó el Cepa.