Disminuir la exposición al estrés en la adolescencia disminuye su impacto y puede reducir el riesgo de desarrollar posteriormente trastornos mentales en la edad adulta tales como “drogadependencia, depresión, ansiedad o ludopatía”, entre otros.

Así lo observaron investigadores del Instituto de Neurociencias de la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB) liderados por Roser Nadal y Antonio Armario, quienes llevaron adelante un estudio con modelos animales publicado en Scientific Reports.

“A pesar de que la exposición a situaciones de estrés ejerce efectos negativos a corto y a largo plazo en la conducta y la fisiología, hay varios factores que podrían mitigar su impacto. Nosotros hemos observado que uno de estos factores es la posibilidad de ejercer control sobre la fuente de estrés”, afirmó Roser Nadal.

El trabajo tiene varias implicancias preventivas al sugerir que las estrategias dirigidas a incrementar “la percepción de controlabilidad” del estrés durante la juventud pueden morigerar el impacto negativo de las experiencias estresantes en la etapa adulta y reducir la vulnerabilidad a algunas psicopatologías.

En la investigación se usaron tres grupos de ratas. Un grupo recibió durante la adolescencia varias sesiones de estrés que podía controlar (detener o prevenir) realizando una determinada conducta. Un segundo grupo recibió exactamente la misma cantidad de estrés que el primer grupo pero su conducta no tenía ninguna consecuencia (estrés incontrolable). Y un tercer grupo actuaba como control y no recibía estrés.

En la etapa adulta los animales que habían sido expuestos al estrés incontrolable durante su adolescencia desarrollaron “un incremento en la impulsividad motora y una disminución de la flexibilidad cognitiva, efectos que no se evidenciaban en aquellos animales sometidos a un estrés controlable”.