A pesar de los avances en los últimos treinta años, en términos de detección y tratamiento de la enfermedad, el cáncer es percibido por la sociedad como una de las enfermedades con mayor riesgo de vida, aunque existen otras igualmente riesgosas.

En ese marco, desde el año pasado que un grupo de doce organizaciones de la sociedad civil vinculadas al cáncer (conformado por asociaciones de paciente y la sociedad médica que nuclea a los oncólogos en nuestro país) impulsan una campaña cuya premisa es “Hablemos En Positivo”.

Desde este grupo de organizaciones, proponen evitar eufemismos, tabúes y estereotipos, y dejar de hablar de esta condición en términos bélicos como ‘batalla’, ‘arma’ o ‘arsenal terapéutico’. Los integrantes de este colectivo aseguran que las palabras pueden construir realidades, afianzar mitos, perpetuar inequidades y hasta alejarnos de la realidad y que, por eso, es necesario modificar su uso.

En números

En Argentina, se diagnostican 115 mil casos de cáncer por año, lo que representa más de 300 nuevos casos por día. Y es por eso que este año, en el Día Mundial del cáncer, que se conmemora el 4 de febrero, se relanzó la campaña. De ese modo, no desistieron en su intento para reemplazar algunos términos por otros, para aportar una mirada positiva a esta enfermedad, al tiempo que proponen un abordaje integral e inclusivo.

En muchos casos, las chances de curación o control del cáncer son muy elevadas si el diagnóstico se realiza a tiempo, como en los cánceres de mama, de colon, de piel o de próstata.

Todo lo que pueda hacerse para mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de esta condición es una prioridad. En este sentido, “el uso que hacemos de las palabras aparece como un aspecto sobre el que se puede y debe trabajar”, indicaron desde el grupo en un comunicado de prensa.

Es por eso que hay que empezar a cambiar la terminología: la ciencia no tiene “armas” ni un “arsenal terapéutico”, sino que dispone de “herramientas”; lo que la persona y su entorno viven ante el diagnóstico no es una “guerra” o una “batalla”, sino un recorrido a favor de la salud. Además, los términos bélicos parece que propusieran vencedores y derrotados, algo alejado de la realidad.

“La mayoría de las personas con cáncer que participan de nuestras actividades manifiesta que la carga violenta de las palabras no ayuda a su estado de ánimo y, por ende, no beneficia a su recuperación. Solicitan llamar a las cosas por su nombre y evitar las palabras bélicas que los ponen en el lugar de ganar o perder. Al mismo tiempo, cambiar el léxico y hablar sin eufemismos evita el temor a los controles que favorecen la detección temprana del cáncer”, señaló María Alejandra Iglesias, presidenta de Asociación Civil Sostén.

“Debemos cambiar la terminología porque el cáncer no es la peor de las enfermedades. No nombrarla, aunque parezca increíble, puede provocar que los pacientes teman ir a la consulta. Tenemos que lograr que la gente le pierda el miedo al cáncer. Las palabras que utilizamos pueden asustar o ayudar en el diagnóstico precoz”, explicó Analía Montórfano, asistente general de la Fundación Tiempo de Vivir.

“Tenemos que animarnos a hablar de cáncer, con las palabras precisas, sin tabúes, sin prejuicios, sin estereotipos, porque poniendo sobre la mesa el tema seguramente podamos contribuir a mejorar la prevención y la detección a tiempo, dos aspectos indispensables para mejorar la supervivencia ante el cáncer”, remarcó Matías Chacón, médico oncólogo y presidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica y miembro de Fundación FUCA.