María Herminia Grande

El cierre de listas para las elecciones 2019 en la provincia de Santa Fe, resulta muy interesante para analizar  la política nacional. En el caso del radicalismo socio político del PRO, logró imponer la candidatura del ex presidente de la UCR,  actual intendente de Santa Fe José Corral,  a la del “proista” Federico Angelini –en este caso a través de la unidad-, consolidando así una larga lista de liderazgos radicales provinciales. El resultado electoral de La Pampa no resulta un hecho aislado.  Eduardo Costa en Santa Cruz, Gustavo Mena en Chubut, Atilio Benedetti en Entre Ríos, Lorena Matzen en Río Negro más la puja interna en Córdoba entre Ramón Mestre y Mario Negri  Estos hechos políticos entusiasman tanto a los radicales que se debaten por estas horas sobre la conveniencia o no, de postular un candidato a presidente. De ser así la mirada se posa en Martín Lousteau. Esta es la aspiración de máxima para muchos radicales, de lo contrario olfateando la debilidad del actual gobierno, pretenderán  conseguir paridad política,  en el caso de volver a ser reelecto Mauricio Macri; no sólo en ministerios sino en el accionar político.

Si bien la UCR se impuso en el cierre santafesino al PRO, no logró disciplinar para abajo. El candidato que arrasó en todas las seccionales rosarinas, actual concejal Roy López Molina, había solicitado la unidad para las PASO en la candidatura a  intendente. El presidente del PRO santafesino Federico Angelini no pudo o quizá no quiso, que esto sucediese; es más alentó al radical Jorge Boasso a que no bajase su precandidatura e intendente, jaqueando al candidato Corral a la hora de decidir si acompaña o no, a su correligionario.

Por su parte, el peronismo santafesino tuvo dos protagonistas y un sector ganador. El senador Omar Perotti presentó un armado político “económico”, es decir,  cada lista y/o aspirante a un cargo, incluso el de su compañera de fórmula Alejandra Rodenas, se harán cargo del costo del armado que las candidaturas implican. La arquitecta María Eugenia Bielsa, resolvió sin espertiz política lo propio. El ganador local fue Agustín Rossi, y a nivel nacional sin lugar a dudas Cristina Fernández de Kirchner. Los principales casilleros correspondientes a los  cargos en la lista de diputados provinciales, así como la candidatura a intendente de la ciudad de Rosario, la senaduría de esta ciudad y de las ciudades más importantes de la provincia de Santa Fe, corresponden al kirchnerismo. Esto queda ampliamente reflejado en el armado político de  Perotti. En el caso de Bielsa no por acuerdo político con la ex Presidente sino por convicción, sus acompañantes también adhieren al kirchnerismo. El armado electoral del peronismo santafesino quedó servido para la candidatura presidencial, de presentarse, de Cristina Fernández de  Kirchner. Dejando huérfano al peronismo que no adscribe a este sector. A propósito el peronismo alternativo, por ausencia de dirigentes representativos,  no presentó una estrategia electoral. La gran pregunta es dónde irán esos votos, dado que una cosa es hablar de unidad y otra muy distinta es consolidarla. Los candidatos peronistas corren el riesgo de “engordar” ganado ajeno. Resulta inaudito que tanto Juan Manuel Urtubey como Sergio Massa, pre candidatos a presidentes de la Nación, no hayan presentado una sola lista en una de las tres provincias más importante de Argentina.

En el caso del oficialismo del Frente Progresista Cívico y Social, el gobernador Miguel Lifschitz encabeza la lista de diputados provinciales que él mismo confeccionó; lista que tiene muchas posibilidades, dado los otros armados, de imponer los 28 diputados. Lo notorio es la ausencia en la misma de las principales figuras que acompañaron al hoy candidato Bonfatti en la actual Legislatura. La explicación de estas ausencias es que sus hombres, los que no integran esta lista, ya tienen asignado su lugar en el gabinete del próximo gobierno. Esta es la explicación oficial, también puede remitir a la gran división que existe en el partido de La Rosa.

Mientras esto sucede en al país de la política, en el país de los ciudadanos,  éstos se enteran que de 163 tributos que deben abonar, 100 pertenecen al régimen de recaudación anticipada. También sienten cómo sus bolsillos enflaquecen con salarios, haberes jubilatorios o pensiones año 2018, mientras golpean a su puerta  tarifas 2019, canasta familiar 2019, dólar 2019. La ciudadanía asfixiada de ajustes, escucha a su Presidente decir  “la economía ya empieza a ordenarse”. Presidente que dará pistas de sus ejes de campaña 2019 este 1 de marzo cuando deje inaugurado el inicio de sesiones ordinarias del Congreso Nacional.

Nadie hoy habla de un proyecto de Nación. Otra vez estamos ante la tremenda posibilidad de llegar a las urnas con tres frases confeccionadas por marketineros extranjeros que resetean el lenguaje de quienes dicen querer gobernar Argentina. Peruanos, españoles, brasileños. Lo lamentable es que en esta Argentina cada vez más doliente, con ejecutores de política de notoria ineptitud; aplican recetas igualmente foráneas. Nunca funcionaron  los planes económicos  del FMI, tampoco hoy. Argentina tiene cada vez más cultura bimonetaria porque cada vez más descree de su moneda, porque pasan los gobiernos y ensanchan el rojo de la credibilidad.

La pregunta es , ¿en Argentina, el problema central es la mala performance de la Justicia o es un tema basal educativo? Debiera saberse qué es lo primero: la declinante educación. La educación pública permitió la movilidad ascendente de una clase media, fueron épocas en donde el PBI nacional creció y nuestro país tuvo cuatro premios nóbeles, en realidad cinco si incluimos al Dr. Osvaldo Canziani.

Cuando la educación pisa sobre sus valores, la Justicia no se desvía. Hoy la corrupción no cotiza en votos porque aún es vista como parte de aquella viveza criolla cuya norma indica que “si se presenta la ocasión, no debe ser rechazada”.

Quienes están cerca de Roberto Lavagna dicen que en marzo definiría su presentación. Se fue de la política llevando consigo el valor agregado de la buena gestión y la honestidad. ¿Será quien permita que el 40% de los argentinos que no desean elegir entre proyectos fracasados, tengan otra opción?