Cuando terminás tus vacaciones y tenés que volver al trabajo se produce una fase de adaptación para volver a la rutina. Cuando hacer eso cuesta más de lo normal o te genera un sentimiento fuerte de tristeza, los expertos refieren esa sensación como el “síndrome o depresión post vacacional”.

No te preocupes, es algo normal (con mayor o menor intensidad según cada persona) y hay formas para reducir o prevenir la aparición de ciertos síntomas de apatía.

Algunas recomendaciones útiles son:
  • No uses de una todos los días de vacaciones disponibles en tu trabajo. Si reservás algunos días para otro momento del año, podrás planear alguna escapada extra para más adelante, y eso hace que el estrés anual y laboral disminuya.
  • Regresá a la rutina de forma progresiva. No es recomendable volver del descanso anual y arrancar de golpe con el trabajo. Es mejor regresar unos días antes. El cambio tan radical crea un shock en la mente que hace más evidente el contraste.
  • Volvé antes a tus horarios habituales. Levantarte temprano antes de reincorporarte de manera oficial a las actividades, hace que tu cuerpo se adapte con más tranquilidad y que el regreso tenga menos impacto.
  • Los primeros días de trabajo, programá la alarma del despertador unos minutos antes. Si disponés de más tiempo, evitás salir a las corridas y el estrés que esto provoca.
  • No arranques con todo el primer día. Si empezás de a poco el cambio es más llevadero. Para eso es bueno no dejar tareas pendientes antes de irte de vacaciones. Además no empieces con las tareas más pesadas.
  • Usá la relajación obtenida de las vacaciones para ser positivo. Si considerás el trabajo una carga, resultará más complicado volver a la rutina.
  • En lo posible, planificá tu regreso a casa. Antes de irte del lugar de “veraneo”, programá las actividades y obligaciones de los próximos días. De ese modo te sacás una preocupación de encima y reducís la ansiedad.
  • Hacé actividades que te remitan a las vacaciones. Si seguís algunas de las buenas costumbres que adoptaste durante tu descanso el cambio será menos brusco. Por ejemplo: jugos naturales, nadar, jugar algún deporte, etc.
  • Aprovechá la pausa del descanso para cambiar cosas de tu rutina que no te gusten. Hacerlo puede significar un estímulo para el regreso.