¿Qué es lo que pasa con los abrazos que, si son de común acuerdo, nos hacen sentir bien? Si un amigo tiene una excelente noticia para compartirnos, lo abrazamos; o si ves que alguien está triste o preocupado, lo abrazamos; si no lo vemos hace mucho, lo abrazamos; y si nos despedimos por un tiempo, ¡también lo abrazamos! Sí, los argentinos somos conocidos, entre otras cosas, por nuestra calidez pero el gesto es internacional.

Palabra de ciencia

Por eso, científicos de la Universidad Carnegie Mellon (de Pensilvania, Estados Unidos) decidieron averiguar qué sucede con esta forma de contacto. De acuerdo al artículo publicado en la revista científica PLOS One, hay una razón científica detrás de este gesto: abrazarnos tiene un impacto positivo en el humor y el estrés luego de atravesar un conflicto social.

Para averiguarlo, el grupo de trabajo entrevistó a 404 participantes. Los llamaron todas las noches durante dos semanas para consultarles, entre otras cosas, acerca de su humor, si habían tenido algún conflicto y si habían recibido un abrazo. Complementaron estos intercambios con un examen físico y un formulario acerca de su salud y vínculos sociales antes de comenzar.

Transcurrido ese tiempo, los investigadores observaron que los abrazos estaban asociados a una mejora en los marcadores positivos del humor, así como en la disminución de los negativos. ¿Y qué pasaba si habían tenido un día difícil? Las personas que habían recibido abrazos reportaron una menor cantidad de sentimientos negativos y más positivos que en los días donde vivieron conflictos pero no recibieron ese contacto.

Resultados

Lo importante aquí es que estos resultados parecieran ser universales: no respetaron género, edad, raza, estado civil, cantidad de interacciones sociales ni humor promedio. “Una conducta tan simple y directa como abrazarse podría ser una forma efectiva de brindar apoyo tanto a hombres como a mujeres que experimentan conflicto en sus relaciones”, consideró Michael Murphy, uno de los autores del trabajo, en medios extranjeros. Asimismo, los expertos sugirieron que esta actitud también puede tener un impacto en la actividad cardíaca y en la liberación de oxitocina, una hormona vinculada al humor.

Si bien este estudio no abarcó en detalle los vínculos entre las personas que dieron y recibieron abrazos (algo que harán en una segunda etapa de investigación), podemos decir que, de acuerdo a sus conclusiones, no hay nada de malo en abrazarnos con los seres queridos para que el día a día de ambos mejore.