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María Herminia Grande

Argentina carece una vez más de un Presidente con investidura de estadista, entendiendo por esto simplemente como la persona con espertiz en asuntos de Estado o políticos. Éste tema debiese ser la principal función del Presidente de la Nación. Mauricio Macri demuestra estar cansado, pero paradójicamente manifiesta la necesidad de renovar fuerzas para enfrentar las elecciones de este año, las cuales si el voto popular así lo define, lo colocaría en el 2020 frente a su propia herencia adquirida, más la herencia recibida. Leí con atención el planteo del economista norteamericano Robert Eggert, quien analiza que uno de los mayores problemas que observa en la economía argentina, es que no se nota que alguien la conduzca.

El presidente Macri días atrás conversando con una radio cordobesa  dejó elementos para el análisis y en algunos casos para las contradicciones. El Presidente expresó que, “muchos empresarios siguen poniendo palos en la rueda” es más, lo hizo extensivo a dirigentes políticos y sindicalistas. Debiera el Presidente mencionar con nombre y apellido  de quienes se trata, dado que es muy riesgoso para un país como Argentina que necesita imperiosamente de concertaciones, que su Presidente no nomine a quienes lo impiden. Acordar  resulta imprescindible para el desarrollo de un país desolado. La política, los empresarios y los sindicalistas son vitales para concretar políticas industriales, de producción y trabajo. Es imperioso conocer si los dichos del Presidente se ajustan a la realidad, o forman parte de la impotencia por no lograrlo.

El Presidente defendió las medidas de ajuste dentro del marco del acuerdo con el FMI y explicó que Argentina se vio afectada por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, motivo por el cual se cortó el crédito externo. Es interesante  ver el riesgo país de los países que nos rodean, si bien el de Argentina bajó en estos días 100 puntos aún está sobre los 700, mientras que Brasil tiene 250, Chile 180, Perú 141, Uruguay 207.  Pareciera que a estos países no los afectó la guerra comercial, por lo tanto la causa de nuestros problemas sin lugar a dudas tiene como principal protagonista nuestro desorden interno. Desde hace ocho años Argentina presenta  una estructura con inflación creciente y sobreendeudamiento. Podemos inferir entonces que los efectos externos son marginales. Con respecto al sobreendeudamiento se debe tener en claro que el esfuerzo integral realizado por los argentinos ante las políticas de recorte del gobierno nacional, más un plus adicional, se destinan al pago de los intereses  de la deuda. El próximo gobierno sólo con el sector privado entre capital e intereses, deberá afrontar vencimientos por U$S 60 mil millones.

El Presidente en la citada entrevista radial menciona con acierto, que cuando la Justicia pide que se rindan cuentas, todos deben darlas, incluida la familia presidencial. Esto es vital para el saneamiento y fortalecimiento de una democracia. Ahora, realmente lo será cuando en Argentina la Justicia sea un poder independiente. El Presidente para esto último puede hacer mucho, por ejemplo no operar o permitir que se opere sobre ella a través de sus amigos, como lo viene denunciando su socia política Elisa Carrió.

El Presidente Macri mencionó además que “este año vamos a empezar a crecer lentamente. Todo va a costar pero estamos empezando a crecer”.  Ante esto la contradicción está con los hombres de su gobierno que confeccionaron el Presupuesto 2019 donde todos los datos económicos son negativos. El 98% de las consultoras privadas  y el propio FMI adhiere a los números negativos presupuestados. El Presidente volvió sobre su compromiso de reducir la pobreza,  con una economía sin crecimiento es imposible lograrlo. Se refirió además al bienestar que obtendrán en los próximos trimestres los jubilados. El 2018 cerró para ellos con una pérdida de 20% en sus haberes. ¿Lo recuperarán, y también la inflación de este año? En el caso de los salarios, en doce meses sufrieron una pérdida  del 13.5 % en su poder de compra.

En este incipiente enero pareciese que el octubre electoral se discutirá sobre los fracasos de dos gobiernos que no pudieron o no supieron sacar a Argentina del estancamiento. Algunos analistas políticos bien informados creen que el Dr. Roberto Lavagna podría encabezar una fuerza política acompañado por las mejores intenciones del peronismo y radicalismo clásico. El Dr. Lavagna es hoy el único dirigente que tiene más imagen positiva que negativa. Además puede caminar las calles entre sus vecinos y no las de Comodoro Py.  Los extremos nunca son capaces de convocar a concertaciones y mucho menos a un gobierno de unión nacional. De  lograr los consensos y fundamentalmente la aceptación del ex ministro de Economía y candidato presidencial en el año 2007; es probable que Argentina camine hacia la consolidación de una fuerza política sensata que mostrase políticas de Estado y de qué manera lograr encauzar el futuro de una Argentina que necesita un  desarrollo sostenible, creíble y practicable.