Francesco tenía 4 años
Gastón y Edith no salen de la pesadilla. Reclaman justicia, pero sin sed de venganza. “En ese lugar no había ninguna seguridad”, acusan.

 

“Estamos en pie sólo porque queremos que alguien se haga cargo de lo que pasó con Francesco, no hay sed de venganza ni de revancha, sólo de Justicia. Y que esa pileta no se abra nunca más, porque más allá de las irresponsabilidades de quienes estaban a cargo, en ese lugar no hay seguridad”. Gastón Gallardo (40 años) y Edith Ramírez (44), los padres del niño de cuatro años ahogado en una colonia de verano de Villa Gobernador Gálvez, no pueden despertar de la pesadilla.

“Nuestro problema más grande, en estos días, era qué le íbamos a regalar a Francesco para esta Navidad. El que crea que tiene un problema en la vida, que se acuerde de nosotros”, expresó Gastón liberando las lágrimas,

Si bien los Gallardo son una familia ensamblada (ambos padres tienen hijos de otros matrimonios), Francesco era el único de la pareja. La mamá quería que socializara, por eso lo mandó a la colonia de vacaciones de la Cooperativa Integral de Villa Gobernador Gálvez.

La adaptación no fue fácil. Los dos primeros días de actividad, Francesco lloró.

El jueves pasado la mamá habló con los coordinadores para advertirles que, tal como lo había puesto en la planilla de admisión, Francesco era un chico inquieto, criado como hijo único, y les pidió especial atención.

Antes de dejarlo, el niño volvió hacia ella y le dijo “mamá, te amo, te prometo que hoy no voy a llorar”. Edith se volvió a casa con esa frase dándole vueltas.

Por la tarde, volvió a buscarlo. Vio movimientos inusuales, chicos mirando a la pileta y en el borde una persona estaba siendo sometida a trabajos de reanimación. Cuando se acercó vio que era su hijo, “tenía la pancita hinchada, y lo estaba reanimando el bañero”, cuenta la mamá, que en ese momento escuchó a alguien llamar a emergencias y decir “«código rojo». Mi hermana es médica, yo sé qué significa eso”, contó la mamá.

Los médicos llegaron, le aplicaron electroshock, lo entubaron, le pusieron suero. Pero ella intuía que ya no había nada que hacer, y así se lo dijeron después.

“Ese día se me terminó la vida”

“La pileta no sólo estaba abierta para la colonia, sino para todo el público. Y para todos había un solo bañero”, cuenta Gastón.

“A mi hijo lo sacaron del fondo del agua con un tiempo de inmersión que lo determinará la Justicia, pero que calculamos, en nuestra ignorancia y por lo que fuimos recabando, que estuvo sumergido casi media hora. Nadie responsable del predio se acercó a darnos una mínima explicación”, protesta.

Para Edith no hay consuelo. “Es un niño de cuatro años que tenía muchas ganas de vivir, que quería conocer la playa, que quería empezar la salita naranja, que armó el arbolito de Navidad conmigo y se ponía, feliz, el gorro de Papá Noel”.

Por otro lado, la familia cuenta que el intendente Alberto Ricci se acercó y les garantizó la seguridad en favor de la causa de todo documento que comprometa a la institución, que el concejal Diego Garavano les brindó ayuda institucional. “Pero más allá de eso, no sabemos nada, no nos dieron respuesta, no nos dijeron cómo fue la situación”.