Si de repente alguien te pidiese que recuerdes tus últimas vacaciones, o la última semana de trabajo, o las reuniones familiares recientes, es probable que un alto porcentaje de estas memorias sean positivas. Frente a esto, se abre la pregunta: ¿por qué nos acordamos más de los buenos momentos?

Diversos científicos intentaron dar con la respuesta. Y, a pesar de la diversidad de años y tipos de estudios, la respuesta general parece ser similar. Los recuerdos gratos quedan más tiempo en la memoria para ayudarnos a mantenernos alegres y resistir los malos momentos.

En este sentido, nuestro cerebro trabaja para que estos buenos recuerdos nos ayuden a manejar las situaciones desagradable. Y así, podamos tener, a pesar de todo, una actitud positiva ante la vida.

Las primeras investigaciones datan de 1930. Científicos consultaron a participantes de un estudio por los recuerdos de sus vacaciones. Lo hicieron en dos oportunidades: en la segunda, cerca del 60% había olvidado las experiencias desagradables.

Claro que esto fue catalogado: se llama Fading Affect Bias. Y su descripción indica que es un fenómeno que sucede cuando la información que consideramos negativa se olvida más rápido que la positiva. De esta forma, entonces, nuestra mente busca adaptarse a los cambios para poder continuar viviendo.