Después de una semana de trabajo o estudio, llega el momento de aprovechar un poco de tiempo libre. ¿Qué hacer? ¿Salir, ver amigos, ordenar esa pila de cosas que te mira desde el escritorio…? Por más planes mentales que hayas hecho en la semana, llega el sábado y preferís quedarte en casa, tranquilo. Pues ahora la ciencia tiene un argumento para que lo hagas con gusto y para que le respondas a todos los que se enojan porque preferís el sillón a cualquier otra opción.

Según un artículo publicado en la revista científica British Journal of Psychology, existe una combinación entre la inteligencia y la soledad. El mismo surge de estudiar información de 15 mil adultos de entre 18 y 28 años proporcionada con motivo de un censo nacional. En ella descubrieron una relación positiva entre la felicidad y las interacciones sociales en personas que habitan en centros urbanos con un coeficiente intelectual menor que la media.

Por el contrario, quienes registraron un coeficiente intelectual mayor a la media estaban más satisfechos con sus vidas en la ciudad. Y eran más felices cuando pasaban menos tiempo con sus amigos. De acuerdo a los psicólogos que realizaron el estudio, podría existir una explicación evolutiva: el cerebro promedio evolucionó para funcionar mejor en un ambiente rural con menos personas. Cuando se lo lleva a grandes urbes, requiere círculos sociales más pequeños.

“El cerebro tiene dificultades para comprender y lidiar con entidades y situaciones que no existían en un ambiente ancestral”, consideró ante medios extranjeros el Dr. Satoshi Kanazawa, uno de los autores del artículo.