María Herminia Grande

El G20 que acaba de terminar repite de alguna manera la apuesta que el mundo de los grandes hizo a la Argentina en 1999 cuando nos integró, pensando entonces que nuestro país tenía futuro. En aquel momento fue de la mano de la política de un gran canciller, Guido Di Tella. Diecinueve años después Argentina y el gobierno del presidente Macri reciben un fuerte espaldarazo internacional para un país conectado al respirador artificial del FMI.

Tal vez el logro más importante del gobierno de Macri sea su política exterior. No sólo para el mundo sino para los argentinos. Claro que este logro, tiene en espera la concreción de lo anunciado. Aquí tal vez aparezcan las falencias de una Cancillería con agenda pendiente, que en tres años no ha concretado insisto, sí enunciado.

El Mercosur debe salir de la parálisis en la que se encuentra. Según el propio canciller Faurie, quien decidirá al respecto es Joao Bolsonaro. Éste es un protagonista reciente, ante un inmovilismo que ya lleva mucho tiempo. Debiésemos generar un acercamiento y compromiso con la Agenda del Pacífico. Con nuestro vecino y país hermano Uruguay queda pendiente el diferendo por las Pasteras. Solución que podría emular a lo ocurrido con la represa Salto Grande creando una empresa mixta, y extenderlo al Mercosur.

Argentina tiene paralizado el avance de los pasos fronterizos a Chile, posibilitadores para llegar el mercado chino, sería importante motorizar esto, dado los acuerdos firmados tras la visita de Estado del presidente Xi Jinping. Hay dos puertos francos pero no hemos avanzado en ello. A propósito de Chile el gobierno del ex presidente Menem resolvió todos los diferendos incluido el de los Hielos Continentales en 1999, el cual fue refrendado por ambos países, quedando pendiente la demarcación física sobre el terreno.

Los gobiernos de los presidentes Kirchner no la realizó y el presidente Macri aún no. Con respecto a Inglaterra la presencia de la primer ministra Theresa May debiese ser un puntapié para avanzar más concretamente en la política para con Malvinas; quedarnos con el vuelo internacional con escala en Córdoba es muy poco, y sin reciprocidad, rasgo importante de los logros diplomáticos. Sería interesante una alianza con Brasil para compartir la explotación de recursos naturales en la Antártida, constituyendo esto además una barrera política a la acción que pueda realizar Inglaterra desde Malvinas hacia el territorio antártico.

Con respecto a Brasil sería interesante concretar acuerdos a la hora de extraer petróleo en nuestro mar teniendo en cuenta que dicho país ha construido varias plataformas en sus aguas, la última de ellas sobre la mayor reserva de petróleo del mundo en aguas profundas. Nosotros tenemos sólo dos y antiguas, frente mismo a Malvinas, en aguas indiscutidamente argentinas. A propósito del acuerdo de pesca firmado en 1989 con Inglaterra donde dos tercios de los recursos ictícolas pertenecían a Argentina, según los entendidos hoy se ha invertido dicha proporción.

La Cumbre del G20 en Buenos Aires tuvo también su protesta callejera clara y contundente, pero a diferencia de Hamburgo y Génova, sin violencia. Generó un documento final lo suficientemente light como para poder firmarlo. Queda claro que el análisis realizado hace diez días atrás por el ex vicecanciller Cisneros se cumplió a rajatabla: el G20 se convirtió de hecho en un G2: Estados Unidos y China. Rusia quedó desdibujada. El Dr. Andrés Cisneros insiste en que “la mejor política internacional es una buena política interna. Ya perdimos demasiados trenes, ojalá que este aplaudible éxito del G20 no se transforme, como en otras ocasiones, en la calabaza de la Cenicienta”.

A través de la conferencia de prensa que ayer ofreció el presidente Macri se advierte que vuelve a apostar a que el mundo con sus inversiones oxigene su gobierno. Los resultados de estas Cumbres jamás se advierten en el corto plazo. Para obtener su reelección el Presidente debe trabajar en mejorar las expectativas de los argentinos para los cuales, el G20 es anécdota que se esfuma tras la inflación indómita, la desocupación, la inseguridad y también con la pérdida de la esperanza.

PD: tanto Estados Unidos como China dedican todo su esfuerzo en rescatar gente de la pobreza para ensanchar su clase media. Argentina va a contramano.