“Los cuerpos del verano se construyen en invierno”, reza una máxima del universo fitness. Pero, a veces, la época invernal pasa con mucha pena y poca gloria. sin entrenamiento y con dosis extras de calorías, los rollitos que quedaron ocultos bajo camperas y sweaters de lana se enfrentan a la dura realidad de la musculosa o, mucho peor, al traje de baño. Pero otra máxima le sale al cruce: “Más vale tarde antes que nunca”.

En dos meses no se logran milagros, pero sí se puede mejorar la condición física, bajar de peso en forma saludable y tonificar los músculos.

De hecho, algunos gimnasios implementan programas específicos que apuntan a lograr esas metas. Por ejemplo, ofrecen un desafío de 60 días que combina tres entrenamientos semanales y una dieta personalizada diseñada y supervisada por nutricionistas.

El pilar de la alimentación

“Los cambios que se pueden esperar varían en cada persona. Dependen de factores tales como la asistencia a los entrenamientos, la intensidad, el descanso y, sobre todo, la alimentación”, explica Javier Reymundez, coordinador general de esta cadena de gimnasios.

Si bien seguir una alimentación saludable es importante a lo largo de todo el año, unos días antes de sacar el traje de baño se pueden aplicar algunas pautas para poner el pie en el acelerador.

“Vale aclarar que si se habla de restringir algunos alimentos debe ser solo en forma temporal, para lograr el objetivo buscado.A a mi criterio, reducir los carbohidratos durante unos 10 días da mucho resultado”, indica la licenciada en Nutrición Analía Moreiro.

Según aclara la experta, “la idea es que no se consuman harinas de ningún tipo por unos pocos días y luego reincorporarlas de a poco y de forma correcta, es decir comenzar por alimentos que contengan fibra, vitaminas y minerales, como panes de salvado o integrales, frutos secos y todo tipo de verduras”.

Para facilitar la tarea conviene visitar la dietética del barrio y buscar alternativas a las harinas tradicionales, como los fideos de arroz o diferentes preparaciones con harina de legumbres (garbanzos, lentejas).

Su colega, la licenciada Raquel Paredes, aconseja “eliminar de la rutina alimentos altos en grasas saturadas y azúcares”, y agregó “los ultraprocesados, con alto contenido de sodio; solo consumirlos en forma eventual, como una fiesta”.

Descenso abrupto de peso

Claro que para que la pérdida de peso sea saludable debe mantenerse dentro de determinados parámetros; perder diez kilos en un mes no es para cualquiera y, mucho menos, sin el control de un profesional. Según señala Moreiro, “en promedio se puede hablar de un descenso del 8% por mes con la supervisión de un nutricionista. Por ejemplo, una persona de 80 kilos debería bajar alrededor de unos 6 kilos al mes”.

Otro tema clave es la composición corporal. Hoy en día, los nutricionistas no se guían únicamente por la balanza, sino que realizan evaluaciones antropométricas. “El peso es el total de la masa corporal, eso significa que es la sumatoria de la grasa, la masa muscular, los huesos, las vísceras y la piel”, explica Paredes.

Se dice que un kilo de músculo pesa más que un un kilo de grasa. Si bien la expresión es errónea (ya que un kilo es siempre un kilo), hace referencia a que los músculos ocupan menos volumen que la grasa, por eso los nutricionistas evalúan el conjunto. “Muchas veces se tiene como única referencia la balanza, pero en muchos casos el cambio se da en la composición corporal” aclaró. Y agregó “se pierde grasa y se gana músculo, y esto no se refleja tanto en la balanza, pero si en nuestro organismo y apariencia”, indica el nutricionista Juan Pablo Guastavino.

Otro pilar, el ejercicio

Y si de ejercicios se trata, ¿a qué darle prioridad? Para Matías González, Head Coach de Sparring Center, “no hay un tipo de entrenamiento mejor que otro. El conjunto de ellos enfocados y diagramados de la manera correcta harán que cualquier persona llegue a cumplir sus objetivos; siempre, acompañados de un plan de alimentación acorde”. Y así refuerza otra máxima del universo fit: en primer lugar, los abdominales se hacen con la boca.

Pero, por supuesto, hay que moverse todos los días porque la pérdida de peso se produce cuando hay déficit calórico, es decir que se gastan más calorías de las que se ingieren, y realizar actividad física en forma diaria es fundamental para lograr este objetivo.

Si el tiempo apremia y esos cambios no alcanzan, siempre se puede recurrir a una ayudita, un último grito de guerra: los tratamientos estéticos. En ese caso, hay que combinar varios para lograr resultados. “Hoy en día no existe una tecnología que tonifique el músculo y tense la piel a la vez”, explica la doctora Valeria López Mecle, especialista en medicina estética y directora de Bioaurea. Para endurecer los músculos siguen vigentes los electrodos, que trabajan diferentes tipos de ondas, como rusas e interferenciales.

La firmeza cutánea también es importante, ya que el buen tono muscular pasa desapercibido bajo una piel estirada. Mario Fuks, dermatólogo, recomienda un tratamiento “combate la flacidez porque trabaja con radiofrecuencia y ultrasonido, tensa la piel y mejora el contorno corporal”.

También hay alternativas para bajar la grasa sin efectos adversos se trata de equipos que ni siquiera entran en contacto la piel del paciente. Los más famosos son EnCurve y Vanquish Me, destruyen los adipocitos, es decir la grasa, a través de un calor controlado.