Así lo resolvió el juez José García Troiano a raíz del pedido formulado en una audiencia por la fiscal Alejandra Del Río Ayala. El imputado tiene 48 años y las dos víctimas –menores de edad– convivían con él al momento de los hechos.

Un hombre de 48 años cuyas iniciales son HIR quedó en prisión preventiva en el marco de una investigación por delitos contra la integridad sexual, cometidos en perjuicio de su propio hijo biológico y de su hijastra, ambos menores de edad, en la ciudad de Santa Fe. Así lo resolvió el juez de la Investigación Penal Preparatoria (IPP) José García Troiano, a pedido de la fiscal Alejandra Del Río Ayala en una audiencia celebrada el martes en los tribunales de la capital provincial.

El domingo pasado, la fiscal Del Río Ayala imputó a HIR como autor de los delitos de abuso sexual con acceso carnal en reiteradas oportunidades, en concurso ideal con el delito de promoción a la corrupción de menores (ambos delitos agravados por la situación de guarda y convivencia). También se le imputó la autoría del delito de promoción a la corrupción de menores agravada por el vínculo y la convivencia, en concurso real.

Abuso y convivencia

“Los abusos investigados sucedieron en reiteradas oportunidades en el domicilio del imputado quien, al momento de los hechos, convivía con su hijo y con la hija de su pareja. Esta situación fue aprovechada por el imputado para cometer los abusos”, sostuvo en la audiencia la funcionaria del MPA.

“La menor fue víctima de los abusos cuando tenía entre 9 y 13 años, desde 2010 hasta 2015”, manifestó la fiscal Del Río Ayala. “La diferencia de edad entre la víctima y el imputado, la relación que los unía y la modalidad de las agresiones, además de la corta edad de la víctima, son situaciones idóneas para adelantar el desarrollo libre y normal de la sexualidad de la niña”, agregó.

Respecto del niño que sufrió los abusos por parte de HIR, la funcionaria del MPA informó que “además de abusar del menor, el imputado lo expuso al conocimiento de actividades y comentarios de índole sexual que imprimieron en el niño una marcada tendencia a manifestar conductas sexualizadas respecto de sus pares”.