Aseguran que habrá volatilidad en los próximos días. El exceso de pesos, una de las claves a seguir de cerca.

 

La nueva estrategia del Banco Central para controlar la volatilidad cambiaria debutó este lunes con una baja de casi $ 2 en el dólar mayorista y de $ 1,60 para el minorista. Sin embargo, la política de bandas flotantes no termina de ganarse la confianza de los economistas, que todavía se muestran escépticos sobre su eficacia y proyectan una “guerra peso-dólar”.

El analista económico Claudio Zuchovicki anticipó que “habrá que acostumbrarse a dos o tres días de volatilidad del dólar”. Y si bien consideró que “a la larga lo van a estabilizar”, apuntó que será, “obviamente, en un valor alto”.

Por su parte, la consultora Economía & Regiones planteó que el comportamiento del mercado parece ir “en procura de la banda superior de $44 por dólar para testear al Banco Central, su nueva política monetaria y al acuerdo con el FMI”. Lejos de las proyecciones de algunos especialistas, que sostenían que los fondos del organismo serían una bocanada de aire fresco en medio del verano, sostuvieron que los desembolsos “no traerán tranquilidad para el mercado cambiario porque no aseguran la estabilización macroeconómica”.

En el mismo sentido se expresó el economista Arturo Porzecanski. Según analizó, las bandas de flotación “no funcionan y son un estorbo, es mucho ruido y pocas nueces”. Sobre los primeros resultados que mostró la implementación de la estrategia, sostuvo: “Al principio sí funcionan, como al principio funcionó el uno a uno, y después no. Cuánta experiencia ya tienen la Argentina y otros países con bandas y otras fijaciones artificiales del tipo de cambio que eventualmente fallaron”.

Las cartas que el Banco Central tiene para domar al tipo de cambio en la banda entre $ 34 y $ 44 son limitadas. Solo cuenta con US$ 150 millones para utilizar -en caso de que quiera intervenir-, una suma muy alejada de los US$ 500 millones que llegó a destinar por jornada para intentar frenar la corrida. Además, buscará “secar” la plaza de pesos con un instrumento financiero llamado Leliq (Letras de Liquidez) que será negociado con los bancos. Será una pulseada diaria: dependiendo cuántos pesos quiera “absorber” el Banco Central, quedará definida la tasa de interés de ese activo.

Frente a eso, el economista Salvador Distéfano proyectó que en octubre “se desatará una guerra entre pesos y dólares” en la que el BCRA sacará pesos del mercado, subirá la tasa y venderá dólares, lo que “es probable que detenga la devaluación pero el costo será suspensiones (o despidos) y cierre de pymes”.

En esa línea, Zuchovicki explicó que “para que suba el dólar, lo que tiene que haber es gente que salga a comprar y esa gente lo hace con pesos, pero si cada vez hay menos pesos en circulación, va a ser más difícil”.

Por su parte, desde el Instituto para el Trabajo y el Empleo Germán Abdala apuntaron que la economía local “sigue sin poder escapar del estado permanente de tensión cambiaria”.

Y advirtieron que si el sistema de bandas “llega a fallar y persisten las tensiones cambiarias las tasas de interés pueden alcanzar un nivel y una volatilidad que afecte de manera significativa al crédito y a las relaciones financieras en general”.