Fue un trayecto bastante largo y con una escala de cinco horas en Bogotá para la vuelta a Argentina, que terminó haciéndose eterna para el plantel, que tuvo pocas horas de descanso antes de alojarse un hotel céntrico de Buenos Aires.

De igual modo, el entrenador Eduardo Domínguez dispuso de tareas físicas en el gimnasio del lugar, con el fin de ir recuperándose después del desgaste que tuvo en los últimos días, sobre todo durante el partido ante el Tiburón, ya que se disputó con cerca de 30 grados. Es así como las tareas regenerativas fueron una fija y se presume que no habrá un trabajo de fútbol formal en la previa del partido de este domingo, a las 20, en la Bombonera ante el golpeado Boca, que viene de perder el clásico y de quedar eliminado en la Copa Argentina a manos de Gimnasia (LP).

La actividad continuará este sábado en el predio de AFA en Ezeiza, donde normalmente entrena la Selección Argentina y las juveniles. Una posibilidad importante para este grupo, sabiendo que no tiene mucho tiempo que perder, y por eso se hicieron las gestiones necesarias para moverse en uno de los mejores terrenos del país.

Desde que Domínguez es el DT, Colón no había tenido este tipo de opciones, que sin dudas es algo para destacar y valorar pensando en ganar en tranquilidad, lejos de los medios. Una característica de este ciclo que lleva más de un año, donde todo pasa por el hermetismo y el mínimo contacto con el exterior.

Un espacio que le permitirá al estrega sabalero delinear la probable formación que tratará de romper con el estigma de 13 años sin cantar victoria en el estadio Alberto Jacinto Armando, más conocido como La Bombonera.