Crónica de un vestuario caliente en Boca

Luego de la eliminación ante Gimnasia, los jugadores se reunieron para hablar cara a cara mientras Guillermo y Gustavo permanecían en los bancos de la cancha.

La eliminación de Boca de la Copa Argentina fue un nuevo sopapo para el plantel, que ya llegaba golpeado tras el Superclásico. El rendimiento del equipo fue muy bajo, probablemente el peor de todo el año, y por eso luego de la derrota hubo una larga charla en el vestuario.

Pablo Pérez y Carlos Tevez, el capitán y el histórico, fueron los que tomaron la palabra. También se sumó Carlos Izquierdoz, quien llegó a mitad de año pero ya tiene ascendencia en el grupo. Cada uno dijo lo suyo: se sumaron Darío Benedetto, Nahitan Nández…

El mensaje fue claro: hay que levantarse antes del jueves, día de la revancha ante Cruzeiro por la Copa Libertadores, el gran objetivo desde el inicio de la temporada y mucho más ahora.

Mientras tanto, Guillermo y Gustavo Barros Schelotto dialogaban afuera del vestuario, en los bancos de suplentes del estadio Mario Kempes. Si bien tenían un espacio reservado para ellos en el camarín, prefirieron dejar solos a los jugadores para que pudieran decirse todo lo que quisieran.

Tras el partido, algunos jugadores hablaron con la prensa y bajaron el mismo mensaje que habían dejado tras la derrota con River. “Es necesario cambiar la actitud”; “con nombres no se gana”; “no podemos jugar así”… El jueves, en Belo Horizonte, tendrán la chance de demostrarlo.