Zona sur. Ayacucho y Guillermo Tell, el lugar donde ocurrió el crimen.

“Humanizar el castigo”. En eso hizo eje la defensora Andrea Corvalán cuando el martes expuso su alegato de cierre en el juicio contra Celeste Morlivo, de 21 años, condenada ayer por el homicidio del hermano de su ex padrastro. Desde el inicio del debate la letrada pidió a los jueces que tuvieran en cuenta el contexto de violencia de género que la joven, su mamá y su hermana habían padecido durante años por parte de su ex padrastro y, eventualmente, del hermano de éste. Ayer los jueces impusieron a Celeste la pena de 14 años de prisión por el crimen. Los fundamentos del fallo se darán a conocer el próximo 4 de octubre.

Celeste Morlivo escuchó la pena que el tribunal le impuso con su hijo de tres años en el regazo. El nene vive con ella en prisión, donde la chica transitó todo su embarazo. El fallo fue unánime: los jueces Mónica Lamperti, Patricia Bilotta e Ismael Manfrín le impusieron una condena a 14 años por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. La fiscalía había pedido 20.

Una consecuencia

La autoría del hecho nunca fue puesta en cuestión por la defensa de Celeste. En octubre de 2014 Nora, la mamá de la joven, denunció a su ex pareja Alejandro L. por violar una restricción de acercamiento que un juez le había impuesto por violencia de género. Alejandro terminó detenido en la seccional 11ª. El 5 de octubre de ese año Celeste fue a la zona de Ayacucho al 6300, se cruzó con el hermano de L., Nicolás López. Entonces ambos discutieron y la chica le disparó un balazo en la nuca.

Lo que la defensora remarcó en sus alegatos de apertura y de cierre fue que el crimen no fue un hecho aislado, sino la consecuencia de años de sufrir la violencia verbal y física a la que el Alejandro sometía principalmente a su mamá, pero también a ella y a su hermana.

Corvalán también puso de manifiesto un hecho que se registró el día anterior al crimen: que cuando Alejandro cayó preso unas horas luego de ser denunciado, un grupo de amigos suyos junto con su hermano Nicolás atacó a golpes a Nora como castigo.

El martes Corvalán pidió una “pena razonable”, atenta a esa situación. “Hay responsabilidad en la conducta pero es necesario analizar las condiciones de vida y personales de Celeste para que el reproche que venga del Estado sea proporcional”, dijo en el cierre del debate, cuando además cuestionó el modo en el que el fiscal Adrián Spelta, a cargo de la acusación, interrogó a la mamá de Celeste, pasando por alto su responsabilidad como representante del Estado de proteger a víctimas de violencia de género.

Sin respuestas

En esa línea, la abogada remarcó que en más de una oportunidad Nora recurrió a distintas instancias estatales por la situación que padecía de parte de la pareja con la que convivió siete años, en la que incluso se prostituía para darle dinero a Alejandro. Pidió ayuda al teléfono verde, a la Secretaría de Desarrollo Social e incluso le dieron un botón de pánico que se rompió y el Estado no le repuso.

“Sólo tiene un papel firmado por un juez que dice que él no se le puede acercar, como si un papel pudiese impedir la paliza que Nora recibió de parte de los amigotes de Alejandro días antes del hecho”, remarcó Corvalán el martes pasado.

En la audiencia de ayer el tribunal sólo dio a conocer la pena impuesta y la unanimidad con la que fallaron los jueces. Los argumentos sobre los que se basaron se darán a conocer el jueves próximo.