Para los investigadores existen contradicciones entre lo que dijo y lo que se pudo detectar en la pesquisa.

 

A más de una semana de que Alicia Arzadum fue asesinada de un disparo de arma de fuego en su cuello, los investigadores del caso aguardan un peritaje clave que apunta, principalmente, al entorno familiar de la mujer fallecida.

Ese peritaje se basa en un examen al teléfono celular de la hija, el cual fue secuestrado el pasado lunes por agentes de la Policía de Investigaciones (PDI). Dicho procedimiento se produjo porque con el correr de los días la investigación dio un giro y se puso bajo la lupa a la hija de Arzadum, la cual habría sido la testigo principal del hecho.

La misma trasladó a su madre cuando esta había sido baleada hacia el Centro Territorial de Denuncias, a bordo de un auto VW Suran. Posteriormente, Arzadum fue llevada al hospital José María Cullen donde le constaron un impacto de arma en la zona cercana al cráneo. Allí quedó internada y cerca de las 15.30 los médicos constataron su fallecimiento. Por su parte, la mujer había sostenido que su madre fue ejecutada por un hombre que se acercó hacia donde estaba el auto y luego se retiró.

Una semana después, la investigación, encabezada por el fiscal de homicidios, Andrés Marchi, planteó interrogantes sobre cómo, posiblemente, se habrían dado los hechos.

La hipótesis que había salido a la opinión pública, la de que la mujer había sido ejecutada por un sicario, no era la oficial, sino que era una más de las tantas que se analizaron.

Los estudios

Según reveló la autopsia, la letrada sufrió un impacto de bala en la zona del cuello (parte trasera), mientras que el proyectil quedó incrustado en uno de sus pómulos (el cercano al ojo derecho). Ese examen abrió la posibilidad de que la mujer podría haber sido ejecutada desde el asiento trasero del automóvil o desde otra posición distinta a la del supuesto sicario.

Por este motivo, los investigadores deberán realizar un nuevo estudio sobre el vidrio del lado del acompañante del auto para determinar cómo fue el estallido, tras el presunto disparo de arma de fuego.

Bajo sospecha

El estado de sospecha sobre la hija de la abogada de 65 años surgió luego de que los investigadores detectaron ciertas incongruencias entre lo que declaró, primero en el Centro Territorial de Denuncias, luego a la PDI y posteriormente en Fiscalía.

Esas inconsistencias fueron detectadas a medida que la investigación reconstruyó, de a poco, la escena del crimen de la abogada Arzadum de 65 años.

El dato que no se pasa por alto y que en el seno de la investigación se sabe, es que existió un error fundamental, indicaron fuentes del caso. Es que a la hija de la abogada, apenas conocido el suceso, no se le practicó el examen de dermotest, el cual posibilitaría saber si alguna de sus manos tenía rastros de pólvora o no.

Dicho análisis no se llevó a cabo y podría haber logrado, en las primeras horas del hecho, confirmar sospechas sobre la hija de la abogada o desvincularla del violento episodio que sacudió a Guadalupe Oeste el pasado 13 de septiembre.