La aceitera de Chabás lució desolada en el inicio de la semana.

Las aceiteras de todo el país viven un momento de incertidumbre. En cada una de las que se diseminan en los diferentes puntos del territorio nacional, se habla del ajuste. Por eso el lunes, la Federación Aceitera realizó un paro nacional y adhirió también a la medida de fuerza que la CGT lleva adelante este martes. En Chabás, los trabajadores no son ajenos a esta realidad.

Según cuentan desde el interior de la Aceitera, los números preocupan. Desde 2016 a la fecha, ocho trabajadores fueron despedidos, otros dos renunciaron, y los puestos de aquellos que se jubilaron, no se repusieron. Apenas dos nuevos empleados se sumaron en la parte administrativa pero en lo operativo, no hubo ingresos en los últimos siete años.

“Para un pueblo como Chabás, de ocho o nueve mil habitantes nos asusta mucho. Desde acá se decidió que hay que hacer algo. Acatar las medidas y entender que la única defensa que hay en este momento es la huelga”, relató en Radio Casilda, Gonzalo Bacci, referente de la comisión de trabajadores aceiteros de Chabás.

Por el momento, esperan la respuesta de la CIARA -Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina-, en base al pedido de suspensión de despidos por 180 días. En tanto, desde el ente que rige los destinos del sector, buscará elaborar un petitorio para que se bajen las retenciones al grano procesado ya que entienden que el diferencial en los derechos de exportación entre materias primas y productos industrializados es el modo en que los países estimulan la exportación de empleo e inversión locales.