Así se confirmó desde el área de Asuntos Jurídicos de la institución. 

 

Esta semana se conoció que estudiantes de varias escuelas secundarias de la ciudad –entre ellas la Escuela Industrial Superior (EIS) y la Escuela Secundaria (ES-UNL), ambas dependientes de la Universidad Nacional del Litoral (UNL)– se habían organizado para denunciar a compañeros que compartían unas mil fotos privadas de ellas sin sus consentimientos en una carpeta digital de Google Drive.

El pasado viernes confirmaron desde Asuntos Jurídicos de la institución que “como la UNL tiene jurisdicción federal, se pone en conocimiento a la Fiscalía Federal. Es potestad de ellos determinar el procedimiento a adoptar, de acuerdo a evaluar si existe o no delito. En base a eso, procederán a dar curso a una investigación o a desestimar el caso”.

Al mismo tiempo, recordaron que recibieron el informe de la ES-UNL y que “a partir de ahí comienza el sumario administrativo interno. La investigación está en curso. Cuando culmine, se elabora un informe determinando las responsabilidades y sugiriendo, en caso de corresponder, sanciones pertinentes”.

La directora del Programa de Género de la UNL, Adriana Molina,  habló sobre el estado de la situación: “Hay un protocolo de la universidad que se aprobó el año pasado que es de acción para la prevención y erradicación de violencias dentro de la institución. ​Tiene como uno de sus mandatos comenzar a trabajar en protocolos específicos. Nosotros desde que se aprobó el protocolo en 2017 estamos trabajando en uno específico que ya ingresó al consejo superior, pero en ambos detectamos que aparecen diferentes tipos de intervenciones ante situaciones de violencia contra las mujeres”.

“El primer punto que abarcamos desde que nos enteramos de lo sucedido fue no naturalizarlo, sino encuadrarlo dentro de lo que es la violencia de género. Al punto que en los protocolos disponibles que tenemos se habla de las violencias en el aula y fuera de ella, entre estudiantes, con docentes, personal de gestión y toda la comunidad universitaria, que puede ser en un lugar físico, telefónico o virtual. Y el marco jurídico que tiene son las convenciones, los tratados que hablan de muchos tipos de violencias, no solo la física.

Por lo tanto, cuando se activa el protocolo lo que hace la comunidad de la ESUNL es por un lado hablar con Asuntos Jurídicos, dónde se están tramitando los sumarios administrativos. En este caso en particular, además, hay un tribunal de ética que evaluará que sanción merece. Por otro lado se activa lo relacionado a bienestar universitario, hay un programa de trabajo social para tener un acompañamiento más individual. Y la otra pata es el Programa de género”.

“Somos un Programa de extensión, de docencia e investigación, por lo cual nuestro rol es de acompañamiento para recomendaciones, opiniones, consultas. En este caso es cómo nos enfocamos en lo que está sucediendo. Esto forma parte de prácticas de lo que creemos que son micromachismos, prácticas vinculadas a una cultura patriarcal. Justamente el rol que tenemos desde la educación es deconstruir estos estereotipos y prejuicios. Habrá sanción disciplinaria, que creemos que probablemente haya y que debería haberla, porque aparte al estar encuadrado dentro de lo que es la violencia de género tiene que haber algún tipo de consecuencia frente al organizador. Pero también entendemos que este es un espacio educativo donde hay chicas y chicos, que tenemos que ver como a partir de esto trabajamos para adelante”.