La última tendencia en el sector hotelero se aleja del clasicismo para viajar a contenedores de barco, burbujas prefabricadas o tiendas a las que no les falta ningún detalle.

Se trata de los denominados hoteles “pop-up”, alojamientos que se caracterizan por su temporalidad, con una oferta determinada por su fecha de caducidad.

El primer hotel de este tipo apareció en el festival de música de Glastonbury (Inglaterra) en 2011. El Pop-Up Hotel tenía 20 lujosas tiendas con diversos servicios. Ahora la empresa es ya una institución, con tiendas, yurtas, carpas o autocaravanas con todas las comodidades y una decoración detallista y acogedora.

Hasta 2017 ninguna cadena se había aventurado a ofrecer este tipo de servicios. Sin embargo Marriott International vio el negocio en el festival de Coachella (Estados Unidos). La marca instaló ocho carpas de lujo semejantes a las que se utilizan en los safaris más glamourosos.

El último eslabón de esta tendencia lo está diseñando el famoso artesano chocolatero Jean-Luc Decluzeau, quien se encuentra construyendo una cabaña de 18 metros cuadrados con 1,5 toneladas de chocolate. La cabaña (en los jardines de la Cité de la Céramique, en Francia) está repleta de elementos de chocolate, desde las paredes al tejado, pasando por la chimenea, el armario o el reloj, e incluso vasos, libros y un candelabro.