El integrante de la comunidad Qom Pi, Darío Pereyra

Darío Pereyra es el hijo del actual cacique Qom Pi Las Toscas, comunidad aborigen que se ubica en la misma ciudad del norte, y hace dos años enfrentó un serio conflicto de intereses y legales con el ente municipal. Al ser denunciado luego de un acto usurpatorio presentó una cuchara de barro que dijo haber encontrado en el predio como elemento probatorio al afirmar que ese predio “le pertenece”. Según indicaron fuentes judiciales, la prueba era tan burda que se la desestimó. Según trascendidos, la cuchara presentada daba muestras acabadas de haber sido construida y cocinada semanas antes de exhibirla. Una truchada burda que la justicia excluyó por apócrifa e impropia.

A poco de haberse adquirido el predio en cuestión por la municipalidad – año 2016 – máquinas y obreros trabajaron en el acondicionamiento del predio y luego de terminado el trabajo, Pereyra tuvo la proverbial precaución de usurparlo, recién y presto al finalizar los trabajos demandados por el ente municipal tosquense. Antes de ese antecedente, Pereyra jamás presentó ningún reclamo formal.

Tal y como rezan los registros administrativos la municipalidad de Las Toscas, meses antes del conflicto, había adquirido el predio a un productor de apellido Gazzola – lote Gazzola – destinando la funcionalidad de la parcela a la construcción de viviendas sociales. El predio cuenta con una hectárea que Gazzola acreditó como suya convenientemente, razón por lo cual pudo vendérsela al ente municipal. Desde el 2016 a esta parte, fueron construidas las viviendas que por ordenanza se presupuestó y se comprometieron a construir.

El Señor Darío Pereyra es hijo del Cacique Qom Pi. Pereyra jamás fue acompañado en sus reclamos por su comunidad, en especial, por su padre, que desestimó todos sus argumentos y demandas. Quienes acompañaron a Pereyra en la toma no son pertenecientes a la comunidad aborigen. Es decir, claramente el reclamo de Pereyra es insolvente en lo legal y caprichoso y antojadizo en lo social.
En la última semana se denunció que la municipalidad llevó adelante un desalojo de familias Qom Pi. Los datos arrojados por el hecho indican que solo existía una choza con algunos trastos dentro alojados en el predio que la municipalidad adquirió legítimamente y acredita como suya ante requerimientos legales, históricos y políticos. Es decir, no existió desalojo ni mucho menos violencia. El predio es municipal y jamás hubo moradores en el predio en cuestión.