El último registro del río Paraná fue de 2,26 m, lo cual representa una marca muy baja para el puerto de Santa Fe. Sin embargo, es una marca “habitual para esta época del año en un régimen normal”.

Así lo afirmó el director del Centro Regional Litoral del INA, Carlos Paoli. Si bien reconoció que es un nivel escaso, aseguró que no asistimos a “una bajante más pronunciada de lo usual” si se tienen en cuenta los últimos años o décadas. Y “ni que hablar si se disponen registros de 1905”.

En ese sentido, ejemplificó: en 2009, el mínimo fue de 1,53 m; en 2006, de 1,85 m; en 2001, de 1,60 m. No obstante, recordó que en comparación con datos de principios del siglo pasado, “hay una tendencia muy marcada a partir de la década de 1970, cuando los mínimos comenzaron a ser mayores a los que se producían anteriormente”. Previamente a eso, se daban marcas extremas: en 1969, el hidrómetro estuvo 14 cm por debajo del 0; y en 1944, en un metro y tres centímetros por debajo.

¿Por qué se dio ese aumento de los valores mínimos a partir de los años 70? Por “influencia del plan de desarrollo de las represas hidroeléctricas en la cuenca de aporte del río Paraná en territorio brasilero”.

“El tramo medio del Paraná (que se inicia en Corrientes) se alimenta de las lluvias de la cuenca de aporte del lado brasilero y paraguayo, que en su conjunto suman 2 millones de kilómetros cuadrados”. Entonces, que en Santa Fe se produzcan “grandes crecidas o bajantes no depende tanto de las lluvias en nuestra zona, sino en esa cuenca de aporte”, explicó el especialista.

En cualquier caso, insistió en que se trata de algo “habitual” para este momento, y agregó que el INA ya emitió para julio, agosto y septiembre un informe que habla de precipitaciones escasas en la mencionada región.