Louise Brown cumple este miércoles 40 años. Fue la primera persona del mundo concebida por fertilización in vitro. En su momento, se la llamó la “primera bebé de probeta”. Desde entonces, se estima que en el mundo ya nacieron 8 millones de personas con esta técnica, que se ha ido perfeccionando con el correr de los años, aunque no ha logrado vencer al reloj biológico, determinante para la fertilidad de las mujeres.

Precisamente, en la Argentina, el factor femenino de esterilidad es cada vez mayor entre las parejas que recurren a la fertilización asistida, según datos del Registro Argentino de Fertilidad Asistida (RAFA). Y una de las razones es que las mujeres consultan cada vez a edades más avanzadas, cuando la capacidad reproductiva y la calidad de los óvulos ya empezaron a decaer.

“Lo que sucede en la Argentina es increíble. Vienen al consultorio mujeres de 44 o 45 años y, cuando les sugerís que no van a poder tener hijos con sus óvulos, se sorprenden. Hay un desconocimiento impresionante en la población femenina”, sostiene el doctor Santiago Brugo Olmedo, especialista en medicina reproductiva y director médico del centro especializado Seremas, quien integró el equipo que realizó la primera fertilización in vitro de la Argentina, en 1986, y por la que nacieron en Tucumán los mellizos Eliana y Pablo Delaporte, que hoy tienen 32 años.

Louise Brown nació el 25 de julio de 1978 en el Oldham General Hospital del Reino Unido. Nació por cesárea y pesó 2,608 kilos. Su mamá, Leslie Brown, tenía 30 años y había intentado durante años quedar embarazada, pero no lo había logrado debido a una obstrucción en las trompas de Falopio.

“En estos años se ve que la mujer ha desplazado la búsqueda del embarazo a la cuarta década y a partir de los 35 la fertilidad ya empieza a declinar. La calidad de los óvulos se empieza a deteriorar. Y baja dramáticamente después de los 40, que además se suma que hay más patología, más riesgo de infecciones, de endometriosis”, señala el doctor Gustavo Botti, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMER). “La edad femenina es el factor independiente que más afecta la fertilidad en el ser humano”, agrega.

El impacto de la edad y el impacto del factor femenino en la esterilidad quedan en evidencia en los datos del RAFA. Allí se puede ver que, si en 2004 los factores femeninos de esterilidad representaban el 33% de las causas que motivaron la necesidad de un tratamiento de fertilización asistida, en 2012 pasaron a representar el 39%, en 2013 el 43% y un 49% en 2014.

A su vez, en 2004 el 20% de las mujeres que realizaban tratamientos tenían 40 años o más, pero en 2014 la proporción subió al 28,7%. Se estima que en Argentina nacen unos 5.000 bebés por año mediante técnicas de fertilización asistida y se hacen unos 22.000 tratamientos anuales.

“Cada vez vienen parejas con mayor edad. Y también se está viendo que en muchos casos no es por su primer hijo, sino para buscar el segundo o el tercero. La edad es el factor principal que afecta los resultados”, dice el doctor Sergio Papier, director médico del Centro de Medicina y Genética Reproductiva (CEGYR).

“El factor femenino es más frecuente, pero no porque la mujer sea más estéril que el hombre, sino porque hay un retraso en la decisión de la maternidad. Actualmente se demora la maternidad por un tema laboral, porque la mujer tiene ambiciones, proyectos, quiere ser gerente. O también pasa mucho que no encuentran con quién, cada día hay menos compromiso en la relación”, observa Brugo Olmedo.

“En estos 40 años cambió muchísimo la fertilización asistida. Los porcentajes de embarazo cambiaron bestialmente. Antes la tasa de efectividad era de 17%, colocando un montón de embriones. Hoy hasta se pueden estudiar genéticamente los embriones antes de implantarlos”, agrega el especialista. Y sobre el caso de los mellizos Delaporte, recuerda que a la mamá le transfirieron siete embriones. “Hoy eso es una locura, eran todos los que teníamos. Parecía imposible que se embarazara y tuvo mellizos. Tuvieron una suerte impresionante”, finaliza.