Hay polémica entre los cristianos por un reciente texto del Vaticano aprobado por el papa Francisco. En el documento se señala que una mujer deba haber “mantenido su cuerpo en perfecta continencia” para casarse con Cristo. Sin embargo, hasta ahora, ese grupo de mujeres eran conocidas por tomar el voto de perpetua virginidad como un propósito y una forma de consagración.

El nuevo documento además expresa que podrán consagrarse solo a partir de los 25 años y superar dos años de preparación.

Estas mujeres tienen un tipo de vocación poco conocida en el mundo. “Las vírgenes consagradas son la imagen de la Iglesia como esposa de Cristo”, según establece el decreto de la Sagrada Congregación para el Culto, reseña el Vaticano.

“El derecho canónico establece que es una forma semejante a la vida consagrada, pero sin igualarla. La razón es muy sencilla. Mientras que la vida consagrada [como monja] comporta la profesión de los tres consejos evangélicos que son los votos de pobreza, castidad y obediencia; las mujeres que se consagran a Dios de acuerdo a este tipo de vida lo hacen sólo a través de su virginidad”, explica el portal Catholic.

“La llamada a dar testimonio del amor virginal, esponsal y fecundo de la Iglesia a Cristo, no se reduce al signo de la integridad física, y que haber guardado el cuerpo en perfecta continencia o haber vivido ejemplarmente la virtud de la castidad, aunque es de gran importancia en orden al discernimiento, no constituye requisito determinante en ausencia del cual sea imposible admitir a la consagración”.

La decisión es coherente con una Iglesia que se ha ido modernizando y ha hablado sobre ser más incluyente; tanto, que ahora permite a mujeres que han tenido sexo enfocar su vida en Dios. La nueva instrucción del Vaticano se basó en declaraciones de obispos que señalaron la creciente demanda de mujeres que buscaban la vocación cristiana, como aquellas que quedaron viudas.

Por esa razón, las cerca de 5.000 vírgenes consagradas que existen en al menos 42 países del mundo se declararon “profundamente decepcionadas” y señalaron que era “impactante escuchar a la Madre Iglesia decir que la virginidad física ya no se considera un requisito previo esencial para la consagración a una vida de virginidad”, según un comunicado de La Asociación de vírgenes consagradas de los Estados Unidos.

Estas mujeres celebran una ceremonia de matrimonio con Dios en el que son llamadas principalmente a seguirlo, abrazando su estilo de vida casto, pobre y obediente; y que posiblemente no sufrirá cambios con el nuevo documento del Vaticano.