Todos los argentinos atentos a este partido

Nadie lo hubiese pensado el 1º de diciembre del año pasado, cuando se sortearon los grupos del Mundial. Pero la realidad le dio un cachetazo a la ilusión y el optimismo de la Selección argentina. Un equipo que no encuentra respuestas y que depositó sus chances de seguir en el Mundial en manos de otros, como ocurre este viernes entre Nigeria e Islandia.

El encuentro entre las Águilas Verdes y los Vikingos se juega en el Volgogrado Arena de Volgogrado, con el arbitraje del costarricense Ricardo Montero y con transmisión de la TV Pública y DIRECTV, y define qué tiene que hacer el equipo de Jorge Sampaoli en la última fecha (el martes 26) cuando choque ante los africanos. A eso llegó la celeste y blanca como consecuencia del pobre desempeño en sus dos juegos. A hinchar por otros colores para seguir con vida y buscar el pase a los octavos de final de manera casi milagrosa.

Los islandeses llegaban con la moral en alto luego del buen empate que le sacaron a la Selección argentina, y comenzaron el encuentro dominando la pelota y atacando a los africanos, que habían perdido ante Croacia en su debut.

Los Vikingos tuvieron dos chances muy claras de abrir el marcador antes de los quince minutos y le pusieron los pelos de punta a todos los argentinos. Pero lentamente el trámite se emparejó y las Águilas Verdes se amigaron con la pelota, aunque sin lastimar demasiado, dándonos pocas esperanzas de obtener un resultado que nos favorezca.

Para peor, en la última jugada Alfred Finnbogason -el verdugo ante Argentina- no pudo conectar cómodo un tiro libre y la pelota se fue muy cerca del palo.

Para alegría de los más de 40 millones de argentinos -en especial de Jorge Sampaoli, Lionel Messi y compañía-, en el complemento se dio lo que necesitábamos: el triunfo africano.

Ahmed Musa fue el héroe que buscábamos, pero vestido de verde y no de celeste y blanco. El que nos hizo gritar bien fuerte dos goles, esos que nos quedaron atragantados el jueves. Los que nos dejan con vida todavía, con la esperanza de ganarle el martes a Nigeria -justo por los que hoy hicimos fuerza- y parar la oreja en el juego entre Croacia (ya clasificado) e Islandia.

¿Podrán los jugadores levantarse anímicamente y torcer la historia?