Foto ilustrativa
“Gracias a Dios, Maxi se encuentra estable y está lúcido” comentó Fabián, el padre del nene de tres años que recibió el impacto de una bala perdida mientras jugaba en la vereda de su casa en barrio Loyola Sur. Además aclaró que “sigue con los mismos riesgos” y que será necesario esperar 24 horas más para conocer con mayor precisión su evolución.
En declaraciones a la prensa relató el momento en el que se da cuenta que su hijo estaba herido en su zona abdominal. Sucedió el domingo, pasadas las 17, en una vivienda ubicada en Gorriti al 6600.
“Estaba jugando con su hermana y una compañera de mi hija. Escuchamos un estruendo y mi nena viene corriendo”, contó. “Lo alzo, lo llevo a la cama, y veo que tiene un orificio en la zona abdominal. Era un disparo. Entonces, salí corriendo a buscar un vecino para poder llevarlo al hospital”, continuó.
El lugar más cercano era el hospital Mira y López y hasta allí fueron: “Primero lo llevamos al Psiquiátrico que era lo más cerca que teníamos. Ahí le hacen los primeros auxilios y directamente lo derivan al hospital de Niños”.
Desde ese momento, Maxi continúa internado en el Alassia. “Acá lo estabilizaron y pasó a cirugía”, agregó el padre. “Su estado es estable pero no deja de ser delicado. Lo vemos bien pero puede tener sus complicaciones. Gracias a Dios él se encuentra lúcido, habla y nos conoce”, manifestó.
Desde el episodio, Fabián no volvió a su casa y desconoce de dónde pudo haber salido el disparo. “Se que fueron los peritos a casa, pero no sabemos nada”, dijo. El papá de Maxi prefiere concentrarse en la salud de su hijo y seguir de cerca su evolución. “Si continúa así, probablemente mañana lo pasen a una sala común”, finalizó.